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El Gobierno promete pleno apoyo a las reformas económicas y sociales de Lula

"No es posible que América Latina sea conocida por su pobreza" dice el líder de Brasil

El Gobierno expresó ayer pleno apoyo a las reformas económicas y sociales del nuevo presidente de Brasil, Luis Inazio Lula da Silva, al inicio de una visita de Estado rodeada de un interés que trasciende incluso la dimensión política del primer líder de izquierda que llega al poder en "la principal potencia industrial del Hemisferio Sur", según la calificación que utilizó el rey Juan Carlos durante la cena de gala que ofreció a Lula. Éste reiteró su compromiso con "las legítimas aspiraciones sociales del pueblo brasileño" y pidió a los empresarios que inviertan en su país.

La flor y nata de las grandes empresas españolas se pusieron en fila para saludar al líder del Partido de los Trabajadores de Brasil, quien, tras asumir el poder el pasado mes de enero entre advertencias catastrofistas, ha moderado un discurso político que empieza a ser conocido como "la cuarta vía" de la izquierda.

Altos cargos de Unión Fenosa, Telefónica, Santander Central Hispano, BBVA, Iberia y Endesa asistieron, en efecto, a la comparecencia de Lula ante el Encuentro España-Brasil dirigido por el presidente de la CEOE, José María Cuevas, y casi todos los presidentes de esas empresas con grandes inversiones en Brasil participaron en la cena de gala celebrada en el Palacio de la Zarzuela.

Pero el carisma del nuevo líder brasileño atrajo también hasta el Palacio de El Pardo, residencia oficial de cuantos vienen en visita de Estado a Madrid, a los líderes de UGT y Comisiones Obreras, Cándido Méndez y José María Fidalgo, y al secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero. Los primeros se comprometieron a dialogar con la empresas españolas para que colaboren con el plan Hambre Cero lanzado por el Gobierno brasileño para atajar la emergencia alimentaria en el noroeste de su país.

Esperanza para la izquierda

Zapatero, por su parte, dijo tras la entrevista que Lula "representa una esperanza para la izquierda en el mundo, para una globalización solidaria, para el desarrollo de los derechos humanos y para la defensa de la legalidad internacional". Además, informó de que el líder brasileño le había "agradecido y recordado que él siempre tuvo las puertas abiertas de Felipe González cuando era un luchador de la democracia" habituado a continuas derrotas.

Lula recibirá hoy al ex presidente socialista del Gobierno, y son bastantes las personalidades que no han logrado un hueco en la agenda de un líder que la ministra de Exteriores, Ana Palacio, calificó ayer de "atractivo como gobernante y por una trayectoria humana y personal en un país-continente con unos profundos anclajes culturales y familiares con España".

También el presidente del Gobierno, José María Aznar, ha dicho que tiene puestas sus esperanzas en el nuevo presidente de Brasil, destino preferente de la inversión española en los últimos años y encrucijada de un intercambio cultural que, con la introducción creciente del español como segunda lengua, avanza viento en popa.

Aznar, que se entrevistará hoy con el líder brasileño, afirma haber hablado con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, para calmar las inquietudes políticas que desde el primer momento suscitó entre las empresas españolas la elección de Lula y pidió un voto de confianza hacia presidente de la izquierda.

El Gobierno estadounidense ha adoptado esa posición tras los primeros contactos mantenidos con las nuevas autoridades brasileñas, y también los mercados internacionales han otorgado a Lula una confianza inicial que se ha traducido en estabilidad del tipo de cambio del real frente al dólar y en los tipos de interés.

El éxito de Lula en la búsqueda de la confianza económica internacional no sólo es clave para Brasil sino para toda América Latina, ya que este país marca el rumbo de todo la región.

"Brasil va a empeñarse en la contrucción de una América del Sur políticamente estable, socialmente justa y económicamente próspera", afirmó el líder brasileño, al brindar en la cena de gala. "No es posible que una región como ésta sea conocida por su pobreza, el paro, la delincuencia o los niños en la calle", había lamentado por la mañana.

"Brasil es hoy en día, sin duda, una gran realidad política, económica, social y cultural que inspira respeto y admiración a escala internacional", dijo el Rey, que añadió: "Apoyamos sinceramente los nobles esfuerzos de vuestro Gobierno en la lucha contra el hambre, la pobreza y la desigualdad social". El secretario de Estado de Comercio, Juan Costa, expresó ese mismo apoyo, en nombre del Gobierno, durante el encuentro empresarial en la CEOE.

Lula da Silva apostó en ese foro por "aproximar" las relaciones hispano-brasileñas, ya que "será un buen negocio para todos, bueno para Brasil y bueno para España", precisó el mandatario carioca.

Sus palabras llegan después de que las empresas españolas hayan sufrido en su cuenta de resultados y en su solvencia la fuerte inestabilidad económica y financiera que azotó a Brasil el año pasado, hasta la elección de Lula. En mitad de esta tormenta, el BBVA vendió la filial que tenía en Brasil y la intercambió por el 4,5% de Bradesco, el mayor banco privado del país. El SCH mantiene su fuerte posición en Banespa, la tercera entidad privada más grande, en la que ha invertido alrededor de 5.500 millones de euros.

Ante este auditorio, Lula afirmó que la Unión Europea y España tienen "mucho que ganar" con la futura firma de un acuerdo con el Mercosur, y destacó el "papel extraordinario" que nuestro país puede jugar en las relaciones entre ambos bloques.

Además, Lula explicó a los empresarios las medidas puestas en marcha por su Gobierno en sus primeros seis meses en el poder: "Ejecutar una política económica equilibrada, contener el dragón de la inflación y apostar por el crecimiento como inductor de una verdadera justicia social".

Juego limpio en el comercio

"Es necesario enfrentar la coherencia de las reglas del juego". Ésta frase, la más crítica que Luis Inazio Lula da Silva pronunció ayer en Madrid, estuvo dirigida a los dirigentes de la globalización que pretenden hacer circular con total libertad sus capitales mientras mantienen altas las barreras frente al comercio de los países en desarrollo.

El líder brasileño pidió "coherencia" a los países desarrollados en su defensa del libre comercio, criticó el "arsenal" de medidas que "distorsionan" los intercambios internacionales y "niegan" a los países en vías de desarrollo su derecho a recoger los beneficios fruto de su trabajo y esfuerzo, y aplaudió, en ese contexto, como un paso positivo la reforma restrictiva de la Política Agrícola Común (PAC) de la Unión Europea, que ha costado lágrimas a España.

En la cena de gala celebrada en el Palacio Real, Lula pidió la cooperación española para construir "un sistema internacional pluralista y contrario a monopolios de poder, de riqueza o de conocimiento".

El rey Juan Carlos, que destacó la importancia de que el nuevo líder brasileño haya incluido a España junto a Portugal, el país de referencia de su cultura,en este primer viaje de Estado a Europa, tuvo gestos especiales para realzar la visita de Lula. Así, el abrazo estrecho y prolongado que le dedicó en el recibimiento oficial a un líder con el que no se había saludado nunca o el gesto que tuvo de abrir personalmente la puerta del Rolls Royce que el llevó al matrimonio Da Silva al almuerzo celebrado en La Zarzuela. La puerta se cerró inesperadamente, dejando atrapada a la esposa de Lula.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de julio de 2003

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