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El comité ético del Doce de Octubre dimite por discrepancias sobre los trasplantes

Las donaciones de hígado de donante vivo generan fricciones en el hospital de Madrid

El Comité de Ética Asistencial del hospital Doce de Octubre de Madrid dimitió a finales de abril, tras meses de tensión y discrepancias internas sobre un tipo de intervención en auge: el trasplante de parte del hígado de un donante vivo a un receptor en peligro de muerte. Estos trasplantes los realiza en el centro el equipo de Enrique Moreno, premio Príncipe de Asturias de Investigación y una autoridad mundial en cirugía del aparato digestivo. Parte del comité ético consideraba insuficiente la información sobre riesgos ofrecida a algunos donantes.

El Comité de Ética Asistencial del Doce de Octubre estaba compuesto por 13 profesionales del hospital, en su mayor parte médicos y personal sanitario. Aunque algunos hospitales ya los tenían desde los años setenta, los comités de ética se instituyeron oficialmente en 1999 para analizar y asesorar en la "resolución de los posibles conflictos éticos que se producen durante la práctica clínica en las instituciones sanitarias a consecuencia de la labor asistencial".

En el caso de los trasplantes de hígado de un donante vivo, el Ministerio de Sanidad establece como requisito que el Comité de Ética del hospital emita un informe favorable tras asegurarse de que el paciente ha dado su consentimiento informado. Esto implica que el donante "acepta libre y voluntariamente y sin ningún tipo de presión la donación", y que "ha sido informado de los riesgos de la intervención quirúrgica".

La discrepancia sobre si estas condiciones se estaban cumpliendo con plenas garantías en los trasplantes hepáticos del Doce de Octubre ha sido un detonante de la dimisión de su comité de ética.

10 de 13 miembros

El ex presidente del comité ético del hospital, Juan Carlos Álvarez, confirmó ayer que el Doce de Octubre lleva desde abril privado de ese grupo asesor. "No fue una dimisión en bloque: dimitieron 10 de los 13 miembros. Pero los otros tres no son suficientes para formar un comité, y la constitución de uno nuevo llevará tiempo. El hospital ha seguido haciendo trasplantes de hígado de donante vivo, utilizando para ello un comité ético de otro hospital".

Álvarez añadió: "Las deliberaciones del comité son confidenciales, y no puedo hacer ningún comentario sobre las causas de la dimisión. Cada uno de los 10 miembros tenía las suyas".

Un portavoz de la dirección del Doce de Octubre confirmó la dimisión, y apuntó como causa "el gran esfuerzo que el comité ha debido hacer en los últimos tiempos en relación con los trasplantes de hígado de donante vivo, una intervención que va en aumento en el centro sanitario". Este diario intentó sin éxito recabar la versión de Enrique Moreno.

La coordinadora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Blanca Miranda, señala: "Me consta que ha habido problemas entre el comité de ética del Doce de Octubre y el equipo de trasplantes hepáticos de ese hospital. Todos estos problemas se referían al trasplante de hígado de donante vivo, porque en los trasplantes procedentes de cadáver el comité no tiene que dar su aprobación".

Miranda añade: "El comité había emitido algunos informes desfavorables por entender que el donante había sido presionado, o que no había sido suficientemente informado de los riesgos, y ello había molestado al equipo de Moreno. Ésta es una de las causas de la dimisión del comité, pero ignoro si habrá otras razones".

41 intervenciones en 2002

El trasplante hepático de donante vivo es una alternativa cada vez más extendida a los trasplantes convencionales, que intenta paliar la escasez de órganos vitales. Según los datos del Ministerio de Sanidad, en 2002 se realizaron 41 intervenciones de este tipo en España: 14 en La Paz (Madrid), 13 en el Clinic (Barcelona), 9 en el Doce de Octubre, 4 en el Ramón y Cajal (Madrid) y uno en el Reina Sofía (Córdoba).

De los 41 receptores de estos trasplantes, 18 fueron menores de 16 años. La intervención es especialmente adecuada en niños, ya que la cantidad de material hepático que debe extraerse al donante es inferior, y por tanto el riesgo también. Cuando el receptor es un adulto, la intervención reviste cierto riesgo para el donante. Pero, según los datos de la Escuela de Medicina Johns Hopkins (Baltimore, Estados Unidos), la mortalidad entre los donantes para este tipo de intervenciones es muy inferior al 1%, un porcentaje considerado muy bajo por los especialistas, si se tiene en cuenta la complejidad del procedimiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de junio de 2003