Crítica:Crítica
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Ligereza, cuento y desmesura

Abrimos un libro con la ilusión de encontrar una historia. Y, a ser posible, una historia "total", capaz de hacernos olvidar el tiempo, de llevarnos a otro mundo. No importa que sea real o fantasiosa, que tenga lugar en una habitación cerrada o a bordo de un barco que surca los siete mares, que trate de un escarabajo o de las muchachas en flor. Incluso da igual que no sea ni original ni nueva; queremos una historia que nos encandile y nos enriquezca con experiencias ajenas. Una historia.

Respecto a esta demanda, En Babilonia es un libro ideal. Su éxito internacional da buena cuenta de ello. El holandés Marcel Möring es un narrador nato, de inventiva torrencial, que sabe contar de manera sencilla, ligera y entretenida. Pero, ¡qué desmesura! Fabula y enlaza compulsivamente, relato tras relato, la truculenta saga familiar de los Hollander, una dinastía de relojeros judíos asentados desde 1648 en los Países Bajos. En su afición por fabular, Möring ha construido una verdadera torre de Babel argumentativa, en la que mezcla la decadencia de una familia americano-holandesa en la segunda mitad del siglo XX -con holocausto, emigración y bomba atómica por medio-, con las peregrinaciones de los antepasados por Lituania, Holanda y Tierra Santa. No falta colorido de época (las anécdotas del shtetl polaco), ni sexo (el trío con la novia de Sabbatai Zwi), ni crimen, pero la novela carece de sustancia vital, sus personajes permanecen artificiales e inertes. Finalmente no se recogen los múltiples hilos de misterio y afecto, tendidos a la manera clásica, durante una tormenta de nieve, en una gran mansión donde están encerrados los dos últimos Hollander. La novela se agota medio millar de páginas más tarde, debido a la hipertrofia épica.

EN BABILONIA

Marcel Möring

Traducción de Julio Grande

Alianza. Madrid, 2003

516 páginas. 25 euros

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 20 de junio de 2003.

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