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Una alta abstención impide ampliar derechos laborales en Italia

La izquierda radical fracasa en el referéndum sobre la protección contra el despido

Sólo un 25,7% de los cerca de 49 millones de italianos con derecho a voto se acercó el pasado fin de semana a las urnas en Italia para participar en un referéndum para extender los derechos laborales a todos los trabajadores. La consulta, promovida por varios partidos de la izquierda radical, no se acercó siquiera al quórum requerido, el 50% más uno de los votantes, porque se estrelló con la oposición de las dos grandes coaliciones que dominan la política italiana: la Casa de las Libertades y El Olivo.

Fausto Bertinotti, líder del Partido de Refundación Comunista (PRC), de quien partió la iniciativa, aceptó ayer su derrota. "Hemos fracasado porque no hemos sido capaces de trasladar esta batalla justa a la opinión pública", dijo. El referéndum pretendía obtener el apoyo de los italianos para extender el artículo 18 del Estatuto de los Trabajadores, que protege contra un despido improcedente, a los empleados de las empresas pequeñas, que están excluidas de esta obligación.

La consulta fue calificada de "inútil" por los principales partidos del Olivo, los Demócratas de Izquierda y la minicoalición La Margarita, que invitaron a los italianos a abstenerse o a votar en contra. Otro tanto hicieron los partidos de la coalición de centro-derecha que gobierna Italia, la asociación de los empresarios y dos de los tres principales sindicatos, CISL y UIL. Sólo CGIL, dos pequeños partidos comunistas y Los Verdes hicieron campaña a favor del sí. El desastroso resultado se explica, según el líder radical Marco Pannella, por una suerte de cansancio de los ciudadanos, convocados infinidad de veces a votar en este tipo de consultas con escasa incidencia práctica. Pero en esta ocasión el fracaso del referéndum puede tener consecuencias, y graves, en la izquierda italiana, que acababa de celebrar la recién recuperada unidad con un éxito en las elecciones municipales y provinciales de hace una semana.

"La victoria en la consulta habría abierto", dijo Bertinotti, "una autopista hacia la convergencia unitaria entre el PRC y El Olivo. Ahora, en cambio, nos enfrentamos a un camino de montaña. No por rencor, sino porque objetivamente es más difícil construir una alternativa común a las políticas neoliberales". Palabras que reflejan la tensión que se ha vuelto a producir en la coalición de centro-izquierda. Armando Cossutta, presidente del Partido de los Comunistas Italianos (escisión del PRC), uno de los pocos grupos del Olivo que habían apoyado el referéndum, culpó a Bertinotti del fracaso del mismo. "Bertinotti concibió desde el principio la recogida de firmas de manera propagandística, con el único objetivo de dividir al Olivo", manifestó Cossutta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de junio de 2003