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La médica que mató a tres personas en la Jiménez Díaz padece esquizofrenia paranoide

Un informe pericial determina que el trastorno "abocaba a la comisión delictiva"

La médica Noelia de Mingo, que el pasado 3 de abril mató a puñaladas a tres personas e hirió a otras cinco en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, "presenta y presentaba en el momento en que ocurrieron los hechos una esquizofrenia tipo paranoide", según concluye un informe pericial psicológico. Así lo aseguraron ayer fuentes de la Asociación El Defensor del Paciente (Adepa), que añadieron que este informe fue solicitado por el abogado que representa a las familias de los tres fallecidos para su valoración psicopatológica o psiquiátrica.

El informe fue realizado por las psicólogas adscritas a la clínica médico-forense de Madrid María Paz Ruiz y Concepción de la Peña, tras admitirlo así el titular del juzgado de instrucción número 33 de Madrid que investiga el caso. El estudio pericial concluye que la doctora Noelia de Mingo "presentaba un complejo sistema de delirios que describían una conspiración elaborada contra ella (...), llegando a generarse estructura de delirio cada vez más firme".

El informe añade que la estructura delirante de la médica "se alimentaba de alucinaciones auditivas, así como visuales" y explica, además, que desde la perspectiva forense el subtipo de esquizofrenia paranoide "es la que con más frecuencia desencadena actos agresivos y violentos por la riqueza y expresividad de sus síntomas", que persisten durante al menos seis meses.

"La característica principal", continúa el estudio pericial encargado por las familias de los fallecidos, "es la presencia de ideas delirantes y alucinaciones, unida además a la conservación de la inteligencia y no presencia de deterioro, por lo cual no se pierde la lógica para otros temas y, en ocasiones, la disfunción social / laboral no resulta muy acusada y apreciable para los demás", concluye.

El trastorno descrito, según las psicólogas, "está directamente relacionado con la conducta punible" y, según añaden, "aboca a la peritada a la comisión delictiva".

Conspiración elaborada

El informe también revela que De Mingo presentaba un complejo sistema de delirios "que describían una conspiración bien elaborada contra ella" y que se fueron haciendo más firmes con el paso del tiempo, "llegando a encapsularse hasta resultar irreductible".

Matizan los peritos que los hechos cometidos el pasado 3 de abril "corresponden a una motivación y una dinámica primariamente psicóticas" y "están en relación directa, y surgen en respuesta a las alucinaciones e interpretaciones delirantes descritas". "Además, como es característico de la esquizofrenia, se producen con gran carga de violencia, unido a una llamativa frialdad afectiva antes, durante y después de su producción", señalan.

Este informe fue elaborado después de mantener una entrevista con los padres de la médica, así como dos entrevistas clínicas con ésta. Estas entrevistas fueron realizadas en varias sesiones celebradas los días 9 y 23 de abril, y 14 de mayo de 2003 en el hospital Gregorio Marañón y en las dependencias de la Clínica Médico Forense de los Juzgados de plaza de Castilla.

Noelia De Mingo mató a puñaladas, supuestamente en estado de enajenación mental, a la médica Leilah El Ouamaari, a la paciente Jacinta Gómez y a Félix Vallés -que estaba en la clínica visitando a su esposa-, e hirió a otras cinco personas.

De Mingo se encuentra desde el pasado 30 de abril en la enfermería de la prisión madrileña de Soto del Real, a donde fue trasladada desde la Unidad de Psiquiatría del hospital Gregorio Marañón por orden judicial.

Según declaró la propia agresora ante el juez el pasado 9 de abril, estuvo tomando medicación durante unos meses porque sus padres fueron a hablar con un psiquiatra que se la prescribió. En su testimonio, insistió que había comprado un cuchillo el día anterior "por unos diez euros" para amenazar a sus compañeros. "Lo de pincharles no lo había pensado", dijo, porque creía que le habían grabado tanto en la calle como en su propia casa.

De Mingo confesó que llevaba "dos meses" planeando su venganza, ya que pensaba que estaba siendo espiada por sus compañeros. "Sabían cosas de mí que sólo podían conocer si me estaban espiando", declaró.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de junio de 2003