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Reportaje:LUIS MARÍA URIARTE | ARQUITECTURAS

Soluciones con imaginación

Los últimos premios del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro han reconocido la reforma y ampliación del Museo de Bellas Artes de Bilbao, realizada por el equipo dirigido por Luis María Uriarte en el que colaboran Paul Basáñez, José Ramón Forester, Borja Arana y Francisco Pagazaurtundua. Uriarte ve reconocida una obra en la que apostó por un nuevo ordenamiento de la pinacoteca bilbaína formada por dos edificios de muy distinto carácter.

Es el último premio a este arquitecto afincado en Llodio que cuenta con aportaciones interesantes en todos los ámbitos, desde la vivienda de protección oficial al diseño de interiores, sin olvidar los espacios públicos, como el que acaba de diseñar en su localidad.

El Bellas Artes se construyó en 1940 a partir de los planos de Fernando Urrutia y Estanislao Segurola, que proyectaron un edificio de inspiración clásica, como correspondía a la época, aunque sin caer en la revisión herreriana que tanto gustaba al primer franquismo. En 1963 recibió la ampliación racionalista de Álvaro Líbano.

Pero las conexiones entre ambas construcciones no eran nada funcionales. Cuando Miguel Zugaza llegó a la dirección del museo decidió acabar con ese caos, "un auténtico galimatías", en palabras de Uriarte, quien recuerda cómo se perdió más de una vez por sus sótanos cuando preparaba su participación en el concurso.

El arquitecto apostó por una solución que acentuara la relación con el parque de Doña Casilda, ya que la entrada principal (por el edificio clásico) se iba a reducir a visitas protocolarias y el proyecto de reforma apostaba por una entrada al Sur, al edificio de Líbano. "En el fondo, se trata más de una operación urbanística que museística, donde, además de la ordenación del espacio interior, se trata de orientar el museo a los nuevos recorridos que se abren con la urbanización de Abandoibarra", recuerda el arquitecto.

Uriarte también figuró en el palmarés de los premios del Colegio de 2001, en el apartado de interiorismo, por el acondicionamiento de unas oficinas en el barrio bilbaíno de Deusto, donde mantiene el gusto por soluciones sencillas para problemas complejos. Aquí la falta de espacio se resuelve con la creación de un cofre interior donde se alojan los despachos de la dirección, mientras que la zona que recibe la luz natural se destina a las mesas de los empleados.

Entre su obra más reconocida están dos grupos de viviendas de protección oficial, en las localidades vizcaínas de Etxebarri y Santurtzi, caracterizadas ambas por desarrollar programas sugerentes a pesar de tratarse de encargos públicos. Así lo reseña el arquitecto Javier A. Muñoz en la publicación Arquitectura y desarrollo urbano. Bizkaia. De las primeras dice que "el planteamiento urbano del conjunto, la disgregación, la relación entre los bloques, la diversidad de la planta, y el estudio de cada tipo de vivienda, producen un resultado formal exterior muy atractivo", lo que se puede asumir para las segundas. Merece la pena darse una vuelta por estos dos barrios obreros del gran Bilbao para descubrir que la arquitectura llega a los lugares más modestos.

APUNTE

La misma pasión que Luis María Uriarte ha puesto en la ampliación del Museo de Bellas Artes bilbaíno la refleja cuando atiende pequeños proyectos, como ese espacio urbano que ha diseñado en Llodio, con el que salva un desnivel de 16 metros entre la avenida de Zumalacarregui y el barrio de Larraño, en el que ha combinado experiencias táctiles con un ascensor panorámico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de junio de 2003

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