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Medio Ambiente deja pendiente de estudios la red de distribución del trasvase del Ebro

Vecinos de Monòver rechazan el embalse y expertos alertan contra la mezcla de aguas

El Ministerio de Medio Ambiente presentó ayer en Valencia el estudio de impacto ambiental del trasvase del Ebro, con 390 kilómetros en la Comunidad Valenciana. Fijada la "conducción principal", queda pendiente de estudios la distribución del recurso "a los centros de consumo" en balsas y tomas de agua, según el presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), José María González Ortea. Para la Fundación Nueva Cultura del Agua, el informe no tiene sentido si no se define el caudal ecológico del Ebro y se aclara cómo se evitará la mezcla con otras aguas.

La memoria del proyecto del trasvase y su estudio de impacto ambiental detalla las características de la conducción tramo por tramo. El ramal sur, que arranca en Tortosa y atraviesa la Comunidad Valenciana y Murcia hasta Almería, tiene 712 kilómetros, de los cuales 331 son en canal; 95 en túnel o falso túnel hidráulico; 81 en sifón; 12 de acueductos y 193 de tuberías. El documento deja abierta la solución para algunos puntos, si bien apuesta ya por alternativas concretas para atravesar L'Alcora, situar la estación de bombeo de Tous y ordenar la cuenca del Segura a partir de un embalse de regulación de 102 hectómetros cúbicos que ubica en Monòver. También está prevista la construcción de 21 balsas de regulación a lo largo del trazado para 11,72 hectómetros cúbicos y 69 almenaras.

Sin embargo, aún no se ha definido la distribución del agua del trasvase en una red de deriva a los "centros de consumo", regadíos y abastecimientos, según reconoció el presidente de la CHJ, José María González Ortea. "Aún hay que hacer estudios en cada confederación para balsas y tomas de agua", explicó González Ortea. El ministerio tampoco aclaró quién costeará esa red secundaria, que deberá estar lista en 2008, año previsto para terminar el trasvase. Además, se ajustarán las cantidades a repartir, ya previstas en el Plan Hidrológico Nacional (PHN). "Ahora hay que precisar, para ver qué zonas son prioritarias", sostuvo el presidente de la CHJ, con lo cual no se descarta algún reajuste en la asignación de recursos, por ejemplo en Valencia. Las transferencias del PHN dan 315 hectómetros cúbicos a la cuenca del Júcar y 450 a la del Segura. El PHN prevé algo más de 80 hectómetros cúbicos para Castellón, 63 para Valencia (a derivar en Tous) y 168 para las Marinas, L'Alacantí y el Vinalopó.

Sobre la falta de concreción de la red de derivación del trasvase, la Fundación Nueva Cultura del Agua expresó sus dudas sobre "cómo se almacenará el agua del invierno para regar en verano y evitar que llegue a cauces naturales y produzca una contaminación biológica", como en el caso del mejillón cebra, para lo que no bastan "los filtros" anunciados por el ministerio. Medio Ambiente insiste, además, en que no habrá vertido de agua del Ebro a ríos o lagunas. Pero la Fundación destaca que es "imposible que no se mezclen" estas aguas con las de los cauces naturales y gestionar un gran trasvase sin "fugas, reboses y otros tipos de salida de aguas" que pueden propagar las especies invasoras. La Fundación apuntó que el estudio no tiene sentido "mientras no se tome una decisión sobre el caudal ecológico del Ebro", que determina los caudales que es posible trasvasar. La Generalitat catalana calificó de "provocación" que el ministerio presente el estudio con la previsión de trasvasar 1.050 hectómetros cúbicos sin que "se delimite con claridad la protección del Delta y del tramo final del río". En ese sentido, el PSPV-PSOE acusó al ministerio de usar de nuevo el PHN "con fines electoralistas".

La presentación del estudio también provocó las críticas de la plataforma vecinal No al pantano de Azorín, que expresó su rechazo a la decisión del ministerio de apostar por este embalse de regulación, proyectado en plena campiña de Mònover, informa David Cerdán. Este colectivo vecinal, con el apoyo de todos los grupos de municipales, presentó alegaciones a la iniciativa el pasado septiembre. "La Administración no ha tenido en cuenta nuestras alegaciones, es una decisión sin consenso", dijo Rafael Marhuenda, presidente de la plataforma. Los vecinos sostienes que no se han ignorado los informes que señalan la alta permeabilidad del suelo y el riesgo sísmico. Además, el 90% de la superficie que anegará la presa es cultivo de vid, de la variedad Monastrell, que da origen al célebre Fondillón.

Túneles en zonas protegidas

El secretario de Estado de Aguas y Costas, Pascual Fernández, destacó ayer en Valencia que el efecto sobre los espacios naturales de la Red Natura 2000 de la Unión Europea se ha reducido a 500 metros que afectan al curso alto del río Mijares, la Sierra de Espadán y el curso medio y bajo del Júcar. Pero para Ecologistas en Acción, entre otras cuestiones, hay que detallar también los impactos que supondrá atravesar en subterráneo parajes protegidos como la Sierra Calderona o la Sierra de las Salinas. "La afección en estos casos no es igual a cero", indicó Carlos Arribas.

La documentación facilitada ayer por el Ministerio de Medio Ambiente salva el río Mijares con un acueducto de 780 metros de longitud y 70 de altura máxima de pilas. Para evitar un mayor impacto en la Sierra de Espadán, el trasvase se hará en túnel en la zona de La Vall d'Uixó. En el caso de la Sierra Calderona, será necesario excavar un paso de 11.730 metros de longitud en una zona "de gran complejidad topográfica". En el caso del bajo y medio Júcar, un túnel de 4.220 metros atravesará la montaña de Tous para cruzar el río en un sifón de 1.135 metros hasta la estación de bombeo situada en la margen derecha. El barranco del Malet y el río Bolbaite también se cruzarán con un sifón, de 4, 8 kilómetros, después del cual se harán varios túneles y acueductos. El paso frente a Enguera, cuya sierra también es LIC, se realiza con un túnel de 5.230 metros. Mientras, para evitar daños en la Sierra de los Alforines, está previsto un túnel de 12.370 metros que cruza el límite entre Valencia y Alicante. La Sierra de las Salinas también se atravesará con un túnel, de 3,6 kilómetros, "con lo que se minimiza la afección ambiental".

Fernández destacó, asimismo, que el trasvase mejorará la calidad de las aguas y las zonas húmedas porque "sustituye recursos que se toman de los acuíferos, por eso se pueden recuperar éstos y también los espacios sobre los que se asientan". Pero también les llegarán aguas de retorno que pueden contener larvas de especies invasoras, apunta la Fundación Nueva Cultura del Agua.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de junio de 2003

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