La terapia hormonal aumenta el riesgo de demencia y no mejora la capacidad mental

El tratamiento debe limitarse a un uso temporal contra los síntomas de la menopausia

Siguen las malas noticias sobre la terapia hormonal sustitutiva en mujeres menopáusicas, ahora centradas en su negativo impacto sobre el cerebro. En sólo un año el panorama ha cambiado radicalmente. Lo que se prometía como elixir de la eterna juventud femenina, capaz no sólo de aliviar los sofocos, los sudores nocturnos y la sequedad vaginal, sino también reducir el riesgo cardiovascular y alargar la vida de las mujeres tratadas, ha resultado un fiasco. Hace un año, el 31 de mayo de 2002, se suspendió el mayor estudio clínico para valorar la eficacia de la terapia hormonal, que se estaba realizando en más de 16.000 mujeres y debía finalizar en 2005, tras comprobarse que los fármacos causaban un ligero pero significativo aumento del cáncer de mama y que, en general, los riesgos superaban a los beneficios. Antes de la suspensión del ensayo, en España recibía terapia hormonal un 6% de las mujeres menopáusicas y en Europa un promedio del 25%.

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El análisis de algunos de los datos de este macroestudio, conocido como Iniciativa por la Salud de las Mujeres (WHI, en sus siglas inglesas), ha mostrado que la terapia hormonal no sólo no protege contra la deficiencia cognitiva, sino que aumenta el riesgo de padecer demencia, según los datos de un trabajo publicado en el último número de The Journal of the American Medical Association (JAMA).

De las 4.532 participantes en el Estudio sobre la Memoria incluido en la Iniciativa por la Salud de las Mujeres (WHIMS, en sus siglas inglesas), a 61 se les diagnosticó probable demencia: 40 (66%) de ellas estaban incluidas en el grupo que recibía terapia hormonal, frente a las 21 (34%) del grupo de placebo.

Estos negativos resultados vienen a añadirse a los datos que hicieron suspender hace un año el estudio WHI, a saber: que por cada 10.000 mujeres que toman terapia hormonal durante un año aparecen 8 casos más de cáncer de mama invasivo que en las que no toman terapia hormonal; 7 casos más de ataque cardiaco y 8 casos más de ictus.

El riesgo de padecer demencia en mujeres incluidas en el grupo tratado con la terapia de estrógenos más progesterona duplicaba al de las mujeres incluidas en el grupo de placebo, y los indicios de que aumentaba el riesgo comenzaron a aparecer tan sólo un año después de iniciado el estudio aleatorio, una diferencia que se mantuvo durante los cinco años de seguimiento.

"A pesar del significativo efecto negativo que presenta la terapia hormonal combinada con estrógeno y progestina de desarrollar demencia probable, es necesario contemplar nuestros resultados en perspectiva", señalan los autores, encabezados por Sally A. Shumaker, de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Wake Forest, Winston-Salem, en Carolina del Norte (EE UU). "Aunque el riesgo de padecer demencia en las mujeres asignadas a terapia activa se duplicaba, el riesgo absoluto es relativamente pequeño". Este aumento de riesgo supondría 23 casos más de demencia al año por cada 10.000 mujeres".

Los investigadores concluyen que "no se debería recetar estrógeno más progesterona con la idea de mejorar el rendimiento cognitivo en mujeres posmenopáusicas. Cuando se considera en conjunto con los resultados de la WHI ya publicados, los datos que sobre la terapia con estrógeno y progestina ha proporcionado el WHIMS refuerzan la conclusión de que los riesgos causados por esta terapia superan a los beneficios".

Otro trabajo realizado con la información del WHIMS ha llegado a la conclusión de que la terapia hormonal (estrógenos más progesterona) no mejora la función cognitiva, e incluso puede originar deterioro cognitivo en algunas mujeres posmenopáusicas, según un estudio de Stephen R. Rapp, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Wake Forest, Winston-Salem, Carolina del Norte (EE UU), publicado en el mismo número del JAMA. Las conclusiones del trabajo se basan en el análisis de los datos de 4.381 de las 4.532 mujeres mayores de 65 años incluidas en el estudio WHIMS.

"Este estudio añade importante información al debate referente al efecto del tratamiento de estrógeno combinado con progestina sobre la función cognitiva en mujeres mayores", afirman los investigadores. Y añaden: "Los resultados de este análisis incluidos en un ensayo aleatorio y de gran alcance no respaldan el uso de la terapia combinada de estrógeno y progestina para proteger la función cognitiva de las mujeres mayores. Además, si bien la mayoría de las mujeres no experimentaron un efecto negativo del tratamiento sobre la función cognitiva, sí se produjo un pequeño aumento del riesgo de padecer deterioro cognitivo clínicamente significativo en las mujeres incluidas en el grupo de estrógeno combinado con progestina".

En un editorial que publica el JAMA, Kristine Yaffe, de la Universidad de California, San Francisco, indica que los nuevos resultados "subrayan que la terapia hormonal sólo se debería recetar temporalmente para tratar los síntomas menopáusicos".

Una mujer señala la pantalla de un ordenador
Una mujer señala la pantalla de un ordenadorRAÚL CANCIO

Más ictus con las hormonas

Las mujeres posmenopáusicas sanas que usan terapia hormonal de estrógenos combinados con progesterona tienen un mayor riesgo de padecer un ictus (infarto cerebral), según otro de los estudios sobre los efectos de la terapia hormonal publicado en el número del 28 de mayo del JAMA.

Aunque este efecto secundario de la terapia hormonal ya se había apuntado hace un año cuando se suspendió el gran ensayo clínico de la Iniciativa por la Salud de las Mujeres (WHI), y posteriormente en algún otro estudio internacional, los resultados de este nuevo trabajo vienen a confirmar que la terapia hormonal favorece los ictus.

En este trabajo, el equipo de Sylvia Wassertheil-Smoller, de la Facultad de Medicina Albert Einstein, de Nueva York, tras analizar los datos de 16.608 mujeres participantes en la Iniciativa por la Salud de las Mujeres, descubrió que 151 (1,8%) de las pacientes incluidas en el grupo que recibía del estrógeno con progesterona y 107 (1,3%) de las incluidas en el grupo de control tratado con placebo habían padecido infartos cerebrales, lo que supone un aumento general del 31% en el riesgo total de padecer ictus.

El 79,8% de todos los ictus fueron de carácter isquémico, y el grupo tratado con terapia hormonal experimentó un aumento del 44% en el riesgo de padecer ictus isquémico respecto al grupo sometido a placebo. El riesgo de padecer ictus hemorrágico no difería significativamente de un grupo a otro.

"Los resultados amplían los publicados en el primer informe de la WHI", escriben los autores. "Junto con otros resultados publicados sobre la WHI, de aumento en el riesgo de padecer cáncer de mama invasor, infarto de miocardio y trombosis venosa, los datos sobre el ictus indican que los riesgos originados por la combinación de estrógeno y progestina superan a los posibles efectos beneficiosos", concluyen los investigadores.

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