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Apuntes

La "voluntad de llegar a acuerdos" aceleró la aprobación de los estatutos de la Jaume I

La norma introduce cambios en la representación estudiantil para aumentar su participación

La Universidad Jaume I de Castellón ha sido la primera de las cinco universidades públicas valencianas en aprobar la obligatoria reforma de estatutos tras la aprobación de la Ley Orgánica de Universidades (LOU). Como en las demás, se conformó una comisión que ha tratado la adaptación a la norma estatal y que ha estudiado las enmiendas presentadas por los distintos miembros que conforman la comunidad universitaria. La comisión, presidida por Juan Luis Gómez Colomer, ha trabajado sobre tres líneas: La obligada para la adaptación a la LOU, la de revisión general de la normativa estatutaria y la de preparación del articulado para los posibles futuros cambios. Así, en lo referente a la adaptación de la LOU, la Jaume I, pese a que está a expensas del visto bueno de la revisión del consejo jurídico consultivo, ha modificado aquellos apartados requeridos por la ley estatal. Después de más de diez años de funcionamiento, la universidad ha aprovechado esta ocasión para realizar una revisión de los aspectos que no han funcionado o que, estatutariamente, requerían una modificación o precisión como es el modelo de representación de los estudiantes en los distintos ámbitos. Además, adelantándose a lo que pueda deparar el futuro y la convergencia europea, se han redactado unos estatutos que han merecido, por parte de Gómez Colomer, los calificativos de "modernos y de progreso para afrontar los retos de futuro con la garantía de poder triunfar".

La universidad castellonense ha modificado más de un centenar de los 170 artículos de sus estatutos. La propuesta de reforma recibió 110 enmiendas de las que se aprobaron 59, entre las que había 14 transaccionales que hicieron que, fruto del acuerdo, se retiraran 13, con lo que más del 94% del claustro acabó votando a favor de la reforma. El punto más debatido fue el referente al número de representantes claustrales que tanto los estudiantes como el personal de administración y servicios (PAS) y los profesores funcionarios doctores y contratados han de aportar para la composición del consejo de gobierno de la universidad. Finalmente, los doctores cedieron un puesto y, entre los 20 claustrales que formarán parte del consejo, habrá diez profesores de los que, al menos, dos serán no doctores, contratados y ayudantes, cuatro miembros del PAS y seis estudiantes.

Con la revisión del funcionamiento de la universidad se han tratado de corregir varios aspectos normativos que afectan al colectivo estudiantil. Así, pues, se han plasmado derechos de los alumnos que hasta ahora se reconocían -pero sólo de forma implícita- y se ha variado el modelo de representación para favorecer la participación de los estudiantes en la elección de sus representantes. De forma que, a partir de ahora, los alumnos habrán de votar, en una única vez, a todos sus representantes. De esta manera se persigue el logro de que la participación, que se encuentra habitualmente en un índice poco superior al 11%, se incremente.

Aunque se fijaron casi tres días para la discusión de las enmiendas, el debate, con todas las alegaciones tratadas, se culminó en la primera jornada. La "voluntad de llegar a acuerdos" fue la única causa que esgrimieron los distintos sectores de la comunidad universitaria para "justificar" esta celeridad en la aprobación definitiva de los estautos. Un planteamiento que para el rector Francisco Toledo, fue síntoma, también, de "inteligencia". Para su aplicación, sólo falta el visto bueno de la Administración valenciana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de junio de 2003