Reportaje:

Un escaparate internacional

La Reina presidió ayer la Kermés de las Embajadas, rastrillo benéfico que organiza la Asociación de Damas Diplomáticas

Un hotel madrileño al borde de la M-30 se convirtió durante el día de ayer en un cruce de caminos hacia 41 países. Un año más, la Asociación de Damas Diplomáticas -que cuenta con un centenar de integrantes- ha movilizado al personal de las naciones con representación en España para organizar un rastrillo benéfico: la Kermés de las Embajadas.

Se trata de un escaparate internacional donde se pueden comprar objetos habituales en tiendas y mercados de los cinco continentes y saborear muestras culinarias. Las esposas de embajadores y diplomáticos animan la feria en sus pequeños y abigarrados puestos. Por ellos curiosean ciudadanos madrileños -la organización estima casi 3.000 visitantes- y extranjeros residentes en la capital.

Y como en otras ediciones, la Kermés de las Embajadas 2003 contó con una ilustre visitante, la reina Sofía, quien ostenta la presidencia de honor de la asociación organizadora. Doña Sofía abrió la jornada, a las 12.00, y durante más de una hora recorrió todos los puestos.

La Reina probó cuajada de Costa de Marfil y café de Colombia, comprobó la suavidad de la seda indonesia, admiró la cerámica japonesa y una sillita infantil de Senegal... Repartió cariñosos saludos y apretones de manos y no paró de sonreír ante la catarata de flashes: los visitantes competían con sus minicámaras con los fotógrafos profesionales.

En la Kermés no faltaron los atuendos típicos e, incluso, algunas mujeres lucieron mantón y claveles en un guiño al país anfitrión. Hasta se marcaron unas sevillanas y el sonido de la guitarra española tuvo un toque oriental: la joven Asem Khamzayeva, hija del embajador de Kazajistán, interpretó el tema Caballo viejo acompañada de su profesor de música española.

Danzas orientales, música de Filipinas, Hungría, Egipto, Rumania, Jordania, la recreación de una boda indonesia y la lectura de unos textos del escritor francés Víctor Hugo fueron algunos de los ingredientes que se mezclaron ayer en el crisol cultural de esta fiesta benéfica.

La aportación este año de los visitantes a la Kermés costó seis euros, y el boleto para la llamada gran rifa, tres euros. El mayor premio era un viaje a elegir para dos personas, pero podía tocar desde un reproductor de DVD o un vestido de bambú bordado a unas botellas de vino o un tratamiento de belleza.

Tanto la recaudación de las entradas como de la rifa, las compras en los tenderetes y las donaciones irán a parar a instituciones españolas: Fundación Reina Sofía, Asociación Madrileña para la Prevención del Maltrato Infantil, Asociación Madrileña de Ayuda al Minusválido Psíquico, Federación Española de Padres de Niños con Cáncer, Mensajeros de la Paz, Fundación ANAR, Horizontes Abiertos y Fundación Carmen Pardo-Valcárcel.

Más información en www.encuentro-diplomatico.com/damasdiplomaticas

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 24 de mayo de 2003.

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