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Algeciras, capital metropolitana

El desarrollo de la ciudad, que afronta casi en solitario la llegada de inmigrantes, pasa por mejorar las comunicaciones

La ciudad de Algeciras (Cádiz) sigue evolucionando para convertirse en la capital del área metropolitana del Campo de Gibraltar. El crecimiento de su población -supera ya los 110.000 habitantes-; el desdoble de las dos principales vías de acceso -la A-381 Jerez-Los Barrios y la N-340 Cádiz-Málaga-; y el desarrollo de su puerto, al que se sigue catalogando como la joya de la corona, no dejan del todo satisfechos a sus ciudadanos, que quieren una ciudad más segura y limpia, y con una mayor oferta para sus visitantes.

En el mandato que concluye, han sido varios los asuntos que han dominado el debate político municipal. Por un lado, la defensa del gobierno de coalición PA-PP sobre la construcción de un centro comercial de la firma El Corte Inglés en los terrenos del antiguo estadio de fútbol o la necesidad de subir las tasas municipales, congeladas en los últimos años. Y por otro, la actuación en contra de la oposición, que calificó la primera de estas operaciones, como una pura especulación urbanística y censuró el incremento de los impuestos, achacado a un presunto despilfarro municipal.

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Tras el 25-M, el gobierno de Algeciras, dirigida hoy por el andalucista Patricio González, tendrá que seguir luchando con otras administraciones concluir el desarrollo de las infraestructuras terrestres, la mejora de la línea férrea entre Algeciras y Bobadilla, la construcción de la depuradora de aguas residuales del municipio, la ampliación de los medios en la capitanía marítima del puerto (lo que facilitaría la lucha contra los vertidos en aguas de la Bahía), o la puesta en marcha de servicios consorciados con otros municipios de la Bahía, que participarán en la futura área metropolitana.

Su condición de territorio fronterizo hace de Algeciras una ciudad cosmopolita que debe hacer frente a problemas de contrabando o inmigración. Situaciones que afectan de lleno a la actividad diaria del municipio, ya que, ante la falta de respuesta por parte de otras administraciones, debe ser el ayuntamiento el que se haga cargo de acoger a los inmigrantes indocumentados o, como ocurrió en abril, que son abandonados por el Gobierno central en las calles de la ciudad.

Alberto Meléndez es un algecireño de 44 años. Regenta desde 1988 el céntrico bar Las Duelas y echa de menos una mayor infraestructura hostelera. "Algeciras ha evolucionado muy poco en este sentido, ya que tiene menos comercios, incluso, que cuando yo empecé" afirma y apunta de manera tajante: "Esta ciudad sólo ha evolucionado de forma bestial, en los últimos años, en el sector inmobiliario".

Para este restaurador, la carencia de infraestructuras sigue frenando el desarrollo de la ciudad, cuyos gobernantes han elegido el área universitaria (5.000 estudianets cursan diversas carreras) para diseñar el futuro. Meléndez insiste en que, a pesar de lo que se diga, Algeciras no está más sucia de lo que pueda estar otro municipio próximo. "Se habla de que La Línea ha cambiado mucho en este sentido, pero la verdad es que Algeciras ha crecido mucho más y eso es más difícil poder controlarlo". "Eso sí, hace años que no se invierte en la rehabilitación de las aceras del centro de esta ciudad", concluyó Meléndez, que cree que la clase política algecireña necesita un cambio.

Otra visión es la que tiene de la ciudad el tarifeño Pedro Quiñones, un militar en la reserva que lleva 60 años viviendo en Algeciras. Para este ciudadano, el papel de Algeciras en los últimos años ha sido determinante para el desarrollo del Campo de Gibraltar. "Algeciras se ha convertido en una gran ciudad", asegura Quiñones, quien sostiene que el municipio está evolucionando a una velocidad vertiginosa, "gracias a que ahora se hacen cosas y antes no, aunque se decía que se hacían". Califica a Algeciras como "la ciudad que debe liderar el área metropolitana" y afirma que "los concejales algecireños carecen de un constante contacto con el ciudadano", por lo que les reclama una mayor dedicación.

Quiñones, que se queja de que los fines de semana "la ciudad queda muerta", opina que los algecireños deben poner más de su parte para contruir una gran ciudad: "Con este gobierno municipal estamos avanzando más que con anteriores".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 16 de mayo de 2003.

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