España se incorpora mañana al Gobierno de ocupación angloestadounidense en Irak

El Gobierno propone de 'viceministro' al directivo que negoció compras de petróleo con Bagdad

España se incorporará mañana al Gobierno de ocupación angloestadounidense en Irak con la llegada a Bagdad del diplomático Miguel Benzo, quien será adjunto al ministro de Ayuda Humanitaria en la oficina dirigida por el estadounidense Paul Bremer. Además de Benzo, España tendrá en la Administración interina a otros cuatro altos cargos. Como adjunto al ministro de Planificación Económica en Bagdad, el Gobierno ha propuesto a Carlos Molina, directivo de la empresa Expansión Exterior y principal negociador de las compras de petróleo para Repsol con el régimen de Sadam Husein.

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Benzo, hasta ahora subdirector de Relaciones Económicas Internacionales del Ministerio de Asuntos Exteriores, es el primer español que se incorpora a la Oficina de Reconstrucción y Ayuda Humanitaria (ORHA), bajo la dirección del diplomático estadounidense Paul Bremer, quien ha sustituido al general retirado Jay Garner. Está previsto que Benzo llegue hoy a Bagdad acompañado por un capitán de navío, que actuará como su ayudante.

También está designado otro alto cargo español en el Gobierno de ocupación, el teniente general Luis Feliú, que será adjunto o viceministro de Seguridad, con el encargo de diseñar la reconstrucción de las Fuerzas Armadas iraquíes. Aunque inicialmente debía incorporarse a su puesto este mismo mes, no es probable que Feliú viaje a Bagdad antes de junio.

España tiene reservados otros tres puestos de alto nivel en la Administración interina. Los de adjuntos a los ministros de Planificación Económica, Reconstrucción Material y Reconstrucción del Patrimonio Histórico-Artístico. Como viceministro de Planificación Económica, el Gobierno ha propuesto a Carlos Molina, subdirector comercial de Expansión Exterior para el área de Oriente Próximo. Expansión Exterior es una sociedad anónima de capital mayoritariamente público (el 70,32% pertenece al Instituto de Comercio Exterior, el 11,87% a la SEPI y el 17,81% al BBVA) dedicada a apoyar las actividades de empresas españolas en el extranjero.

Desde este puesto, Molina ha tenido un destacado papel en las negociaciones con el régimen de Sadam Husein para las compras de crudo por parte de la petrolera española Repsol. Desde 1988, en virtud de un acuerdo con la sociedad estatal iraquí de petróleo, Expansión Exterior gestionó compras a Bagdad por valor de 1.325 millones de dólares. Aunque el embargo al régimen de Sadam Husein, tras la guerra del Golfo de 1991, limitó los intercambios, en 2000 Expansión Exterior firmó otro contrato de compra de dos millones de barriles de petróleo iraquí para Repsol por 40 millones de dólares, según información oficial.

Además, Molina dirigió las negociaciones con las autoridades iraquíes para que Repsol se hiciera con la explotación del yacimiento de Nasiriya, con una capacidad estimada en 325.000 barriles diarios, en competencia con la empresa italiana ENI. Las negociaciones, que no llegaron a cuajar, concluyeron oficialmente en enero de 2001, aunque los contactos informales prosiguieron hasta noviembre de 2002 según publicó el pasado 20 de febrero El Periódico de Catalunya.

El candidato propuesto por el Gobierno como asesor de Planificación Económica es un buen conocedor del sector petrolero iraquí. Antes de incorporarse a su actual cargo fue delegado en Irak de la empresa Sirecox, que más tarde se integró en Expansión Exterior.

Para el puesto de viceministro de Reconstrucción del Patrimonio, el Gobierno ha propuesto a José Corral, un experto en historia y arte árabes, tras haber descartado la candidatura de José Pérez Lázaro, consejero técnico del Instituto del Patrimonio Histórico. Falta aún por elegir a la persona que se incorporará como viceministro al departamento de Reconstrucción Material.

España tiene previsto enviar a 50 funcionarios de distintos niveles para incorporarse a los más de 20 ministerios de la Administración interina en Bagdad, aunque es improbable que cubra todo el cupo. El proceso de designación resulta laborioso pues, aunque España propone a los candidatos, EE UU debe dar su visto bueno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0014, 14 de mayo de 2003.

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