El PP se queda solo al rechazar que la ONU administre Irak

Casi un mes después de la caída del régimen de Sadam Husein, el PP volvió a quedarse ayer solo en el Congreso. Si hasta ahora era su respaldo a la intervención bélica lo que le enfrentaba a la oposición, ayer fue su compromiso con la ocupación militar de Irak lo que le separó del resto de los grupos. Y el punto de división volvió a ser el mismo: el papel que le corresponde a la ONU en la posguerra, como antes lo fue en la guerra.

El portavoz popular, Pablo Izquierdo, aseguró que el presidente José María Aznar "siempre ha trabajado para que Naciones Unidas tenga un papel central" en la crisis. Sin embargo, rechazó una moción suscrita por la oposición en bloque que instaba al Gobierno "a exigir que corresponda a Naciones Unidas la dirección de la reconstrucción política, económica y social de Irak", así como "la preservación de la seguridad" del país durante el periodo transitorio y la "coordinación de la ayuda humanitaria". Igualmente, reclamaba "el regreso de los inspectores" de la ONU y "la adopción de medidas que garanticen el derecho del pueblo iraquí a controlar sus recursos naturales"; en alusión al petróleo.

El PP presentó una enmienda a la propuesta inicial de IU, que acabó subsumida en el texto conjunto de la oposición, en la que también aludía a los mismos objetivos, pero sin referencia alguna a la ONU. De hecho, España ha aceptado participar en el Gobierno de ocupación instalado en Bagdad y en la fuerza de estabilización dirigida por EE UU sin esperar a una resolución de Naciones Unidas que legitime la situación.

El debate de ayer estuvo exento de la crispación que generaban hace pocas semanas las escenas de las víctimas civiles de los bombardeos, pero el PP sólo fue capaz de sacar adelante su propia moción, que se limitaba a enumerar las medidas de apoyo a la población iraquí aprobadas por el Gobierno.

El consenso, que a última hora de ayer fraguó en el Congreso, se construyó al margen del grupo mayoritario. El PSOE presentó una moción en la que recordaba los principios fundamentales de la política exterior española: "El reconocimiento del papel central de la ONU"; "la pertenencia a la UE" y la apuesta por su integración; las relaciones con la comunidad iberoamericana y el Magreb; la cooperación con EE UU, "fundamentada en un diálogo equilibrado y el respeto a la legalidad internacional"; y la apertura hacia otras áreas como Asia-Pacífico y África Subsahariana. El documento tuvo el apoyo de toda la oposición salvo IU, que se abstuvo por la mención a EE UU.

El PP presentó un texto alternativo que colocaba como objetivo prioritario de la política exterior española el de "potenciar la lucha contra el terrorismo". Pese abogar por la integración europea y el fortalecimiento de la ONU, el documento del PP reservaba el adjetivo de "estratégica" a la relación entre España y EE UU.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 06 de mayo de 2003.

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