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El Museo Marítimo amplía sus instalaciones y se abre a la ciudad

El interior del Museo Marítimo de Barcelona ya puede verse desde la calle. La fachada marítima de las viejas Drassanes, un histórico edificio de estilo gótico civil iniciado en el siglo XIII, se ha transformado en un gran escaparate de las colecciones del museo con el derribo del muro que separaba las salas góticas del gran porche exterior, que se ha acristalado y restaurado. Es la intervención más espectacular de las dos primeras fases de rehabilitación del edificio que ayer inauguraron Joan Clos, alcalde de Barcelona, y Manuel Royes, presidente de la Diputación de Barcelona. También se han rehabilitado la primera planta, donde se sitúan el Centro de Documentación Marítima y las oficinas; se ha habilitado un nuevo vestíbulo de acceso, y se han restaurado las llamadas Naves de la Generalitat, de unos 800 metros cuadrados, que acogerán las exposiciones temporales. La primera se inaugura el 5 de junio con el título Llamp de rellamp! Tintín i el mar de llegenda, junto con la nueva tienda y la cafetería restaurante.

En estas dos primeras fases se han invertido seis millones de euros, financiados mediante un crédito. Aún no hay fecha para la continuación de las siguientes fases.

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