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Varios diplomáticos expulsados de España servían al espionaje iraquí, según la policía

Entre los obligados a marcharse figura el director del colegio de Irak en Madrid

Varios de los siete funcionarios destinados en la Embajada de Irak expulsados el pasado jueves por el Gobierno español colaboraban presuntamente con los servicios de espionaje de Sadam Husein, según aseguran fuentes policiales. Entre ellos destaca Mahmoud Jumma Kualifa, primer secretario de la legación diplomática, que era el interlocutor habitual del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que dirige Jorge Dezcallar. Entre los expulsados figura Abdulkarim Kokaz Ramash, director del colegio de Irak en Madrid, donde realizan sus estudios 80 escolares.

Tras la caída de Bagdad, el encargado de negocios reveló la existencia de armas

El hallazgo de un arsenal de armas en la sede de la Embajada de Irak en Madrid no ha sido la causa principal por la que el Ministerio de Asuntos Exteriores declaró personas no gratas a siete de los funcionarios iraquíes destinados en España y les obligó a abandonar el país. Fuentes policiales señalan que varios de los siete expulsados colaboraban presuntamente con los servicios de espionaje del derrocado Gobierno de Sadam Husein o eran miembros activos del partido Baaz, partido único y fiel reflejo de la anterior oligarquía dominante en Irak.

Sus presuntas actividades consistían en labores de propaganda e información, "principal tarea de los comisarios políticos", así como en la intermediación para la compra de algunas productos incluidos en el embargo al que Naciones Unidas sometió a Irak tras la guerra del Golfo en 1991. "Todos ellos son personas de absoluta confianza del anterior régimen. No tenía ningún sentido que continuaran aquí bajo la cobertura y tapadera de la embajada cuando el Gobierno que los nombró ha caído", señala una fuente policial.

El Gobierno español tenía una lista de los más estrechos colaboradores del régimen de Sadam Husein en España, en la que figuraban las personas que han sido expulsadas, pero ha esperado a que concluyera la guerra y cayera el Gobierno iraquí para atender la petición de EE UU, país que nada más iniciarse la guerra reclamó que se expulsara a los representantes diplomáticos del viejo régimen en todo el mundo.

Mahmoud Jumma Kualifa, primer secretario de la Embajada de Irak desde marzo de 2000, era el representante oficioso de los servicios de espionaje iraquíes en España, según señalan fuentes policiales. Desde su llegada a Madrid mantenía relaciones con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI, antiguo Cesid), del que era interlocutor habitual.

Los otros seis funcionarios expulsados son Abdul Razzak Ibrahim, segundo secretario desde septiembre de 2001; Raied Kasin, agregado de asuntos consulares a partir de octubre de 2002; Firas Aumed, tercer secretario, que comenzó su actividad en noviembre de 2001; Amer Akeyl, tercer secretario desde agosto de 2002; Ammar Sualal, en cuya ficha aparece asignado como "puesto de nueva creación", desde enero de 2003, y Abdulkarim Kokaz Ramash, que no tenía condición de diplomático, figuraba como técnico administrativo y dirigía desde 2002 la Escuela de Irak en Madrid.

Un portavoz de la Oficina de Información Diplomática (OID) declinó confirmar la identidad de los diplomáticos expulsados y sus presuntas actividades en materia de espionaje. No obstante, señaló que los informes del CNI fueron "decisivos" para decidir a quiénes se expulsaba de la embajada tras el hallazgo de las armas.

El pasado miércoles, dos de los funcionarios iraquíes que todavía permanecen en la legación diplomática, junto al madrileño parque del Conde de Orgaz, ratificaron los nombres de los funcionarios expulsados cuando se les mostró una lista. Esa misma mañana, los diplomáticos iraquíes tomaron un vuelo de la compañía Royal Air Jordania con dirección a Ammán. Lo hicieron en compañía de sus familias y, según fuentes de la Embajada de Jordania en Madrid, sin contactar con las autoridades de ese país. Para viajar a Jordania no es necesario visado. Se desconoce si los funcionarios iraquíes permanecerán en Ammán o regresarán a Bagdad.

La Embajada de Irak continúa abierta y al frente de la misma sigue Mohamed Abdelaziz Husein, encargado de negocios,al que acompañan un funcionario responsable de asuntos consulares, y un cocinero. Mohamed Abdelaziz está considerado como un "moderado", según señalan fuentes oficiales. Este periódico no ha conseguido recabar su versión sobre la expulsión de sus compañeros en la legación diplomática.

Fue Abdelaziz la persona que el pasado 10 de abril, un día después de la toma de Bagdad por las tropas de la coalición, telefoneó a Juan Manuel Barandica, director general de Protocolo del Ministerio de Asuntos Exteriores, y reveló la existencia en la legación diplomática de seis pistolas y ocho revólveres de las marcas Astra y Llama, cinco escopetas Beretta, un rifle, una carabina y 800 cartuchos de distinto tipo de calibre y munición.

La policía se incautó del material y lo trasladó a la Intervención General de Armas de la Guardia Civil, donde permanece. Al parecer, las armas entraron a España hace varios años por valija diplomática y sin que se comunicara su existencia al Ministerio de Asuntos Exteriores.

El primer introductor de embajadores convocó el pasado viernes a Abdelaziz y le comunicó la decisión del Gobierno español de expulsar a los siete funcionarios "ante la gravedad de los hechos". Se invocó el artículo 9.1 del Convenio de Viena de Relaciones Diplomáticas, por el cual se puede expulsar discrecionalmente a cualquier representante extranjero. "No hace falta que argumentemos nada. Estas personas no son gratas para el Gobierno español", señalan fuentes de la OID.

Desconcierto

La expulsión de Abdulkarim Kokaz Ramash, director del colegio iraquí en Madrid, ha provocado sorpresa y desconcierto entre los profesores de este centro, en el que se imparte la enseñanza a 80 niños y jóvenes. La escuela se encuentra a cinco minutos en coche de la sede de la embajada, en una céntrica y lujosa urbanización. "No sabemos lo que ha ocurrido. Ignoramos qué han esgrimido para expulsarlo. ¿Por qué no se lo pregunta usted a su ministra Ana Palacio?", responde una de las profesoras. Mouter Issa, profesor de Física, añade: "Trabajo aquí desde 1989 y a mí nunca me ha ocurrido nada".

Problemas económicos

Los servicios de información desconocen la existencia de fondos o bienes del Gobierno de Sadam Husein en España, según señalan varios de sus responsables. También ignoran la posibilidad de que personas vinculadas al régimen del dictador iraquí oculten en España cuentas o patrimonio relevante.

El Gobierno de Estados Unidos ha solicitado a España y a otros países el bloqueo de fondos del depuesto régimen iraquí y su petición está siendo estudiada por el Ministerio de Economía.

"Salvo la sede diplomática y el colegio iraquí, no se conocen más propiedades en España. Sus medios económicos eran muy limitados y a veces hasta tenían problemas para abonar las facturas de la calefacción. No creo que aquí se encuentre nada", señala una fuente policial. Según estimaciones de EE UU, la fortuna de Sadam y su familia en el extranjero supera los 20.000 millones de dólares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de abril de 2003

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