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Marquesinas o bombeo como soluciones alternativas

Si falla la lanzadera se construirá una marquesina y, por si eso tampoco funciona, se probará a sacar el fuel por bombeo. ¿Qué significa todo esto? Lo de las lanzaderas ya está claro, pero ¿una marquesina en el fondo del mar? ¿Y eso de bombear no será poner, también aquí, bombas? No. Lo explicó, en líneas generales en Madrid y en Santiago el vicepresidente primero, Mariano Rajoy, y lo detalló después en la ciudad gallega el subdirector de Repsol Miguel Ángel Remón.

La marquesina es, efectivamente, una estructura metálica en forma de tejado sujeta al suelo por una serie de soportes rígidos. Se optará por construirla -y con un material tan resistente a la corrosión como el titanio o el aluminio- si el fuel sigue fluyendo, pero en mínimas cantidades del Prestige y si fallan las lanzaderas. Y se optará por sugerírsela al Gobierno si no fluye en absoluto, pero como medida de precaución. El vicepresidente Rajoy respondió ayer que el Ejecutivo decidirá lo que tenga que decidir si llega el momento de tener que decidirlo. Es gallego y estaba en Galicia.

La idea es que esa cúpula de titanio pueda ir acumulando con el paso de los años cualquier fuga de crudo de las dos partes del petrolero hundido. La idea no es dejarlo ahí para siempre, pero sí esperar a que se acumule una cantidad suficiente de crudo como para extraerlo por bombeo pasados unos años. Por eso, en la cúpula de la marquesina (ver gráfico) se instalarán desde el principio los elementos necesarios para aplicar en el futuro el calor y los disolventes químicos necesarios para iniciar el bombeo.

Corrientes del mar

Esta solución empezará a estudiarse este verano, pero sólo para analizar su viabilidad y coste pues, de momento, el objetivo es poner en marcha las lanzaderas. Es decir, este verano se analizará la orografía y características del terreno en el que plantar los soportes, y la presión y corrientes del mar a esa profundidad.

También este verano, y sólo como proyecto piloto, se estudiará si es posible bombear el fuel del buque hundido. Para eso hay que calentarlo e inyectar agua a presión para que ésta llene los tanques y expulse el crudo.

Éste es el sistema más complejo, más caro y, por las explicaciones que ayer ofrecieron Repsol y el Gobierno, en el que menos creen Rajoy y las petroleras. El primer motivo es que el casco del Prestige ya ha demostrado que es todo menos seguro. Si no, no se hubiera roto provocando la mayor catástrofe ecológica de la historia de España. Además, se precipitó a velocidad creciente contra el fondo del mar tras su hundimiento. Es decir, no está para muchos trotes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de abril de 2003