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GUERRA EN IRAK | El debate de la posguerra

EE UU quiere que la OTAN participe en la seguridad de la posguerra iraquí

Powell conversa con los aliados de la UE por primera vez desde el comienzo de la invasión

Estados Unidos quiere que la OTAN participe activamente en la posguerra iraquí como fuerza de mantenimiento de la paz y estabilidad y de colaboración en la eliminación de armas de destrucción masiva. El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, expuso la idea en la reunión extraordinaria que ayer celebró con los ministros de Exteriores de la Alianza Atlántica y de la Unión Europea (UE). "Nadie se opone a considerarla", dijo Powelll en breve rueda de prensa tras las consultas con los aliados, pero admitió que es "aún prematuro hablar de ella".

El secretario general de la OTAN, el británico George Robertson, declaró, por su parte, que nadie la excluye: "Algunos son muy favorables, otros menos , pero nadie la rechaza". La ministra española Ana Palacio fue aún más lejos al asegurar que la semana próxima el Consejo Atlántico, el órgano de decisión política formado por los embajadores de los 19 países miembros, abordará la cuestión. "Será una reflexión conjunta", dijo. Una fuente oficial de la Alianza Atlántica no confirmó que tal reflexión pueda tener lugar tan pronto, aunque a la luz de las últimas evoluciones de la guerra puede que los tiempos sean rápidos. Antes de la minicumbre de ayer, Palacio se entrevistó con Powell, Robertson, su colega canadiense, Bill Graham, y el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi. Según la ministra, el mejor escenario posible es que la guerra termine con la detención y enjuiciamiento de Sada, y el peor que se esfume cómo ocurrió con Osama Bin Laden.

La idea de implicar a la OTAN en la posguerra no es nueva. La suscitó el número dos del Pentágono, Paul Wolfowitz, el pasado diciembre, pero suscitó fuertes reservas de franceses, alemanes y belgas, sobre todo porque abordarla suponía entrar entonces en una lógica belicista en Irak cuando aún se exploraba la vía de la ONU.

Robertson dijo que esperaba que los 19 miembros de la cuestionada alianza sean capaces de tomar una decisión rápida al respecto, al igual que en el caso de la eventualidad de que la OTAN releve a la fuerza internacional de paz en Afganistán. El comité militar ha recibido ya instrucciones de considerar la viabilidad de enviar unidades a Kabul.

La reunión de Powell con los aliados de la OTAN y de la UE, la primera del secretario de Estado desde el inicio de la guerra hace dos semanas, se desarrolló bajo el espíritu del pragmatismo. Tal vez por eso Powell tuvo más de una veintena de contactos por separado, incluido uno, anoche en un hotel de las afueras, con el ministro ruso Ígor Ivanov.

Hay que abordar con pragmatismo la cuestión iraquí y las serias divisiones que ha abierto en las dos orillas del Atlántico. Lo dijo Powell, también Robertson e incluso el ministro francés, Dominique de Villepin, quien mantuvo una bilateral con Powell, "muy franca y muy cordial". "Todos estamos de acuerdo en que la UE y EE UU deben desempeñar una función conjunta en un mundo multipolar", comentó Villepin.

El jefe de la diplomacia francesa declaró haber percibido "un gran consenso" para que la ONU desempeñe una función preponderante tras la guerra en Irak. Sin embargo, el problema, reconocían ayer muchos ministros y diplomáticos, es saber qué tipo de función y cuál será el grado de implicación de los europeos.

Para De Villepin, la coalición anglo-norteamericana deberá asumir la responsabilidad de la etapa de seguridad e integridad territorial de Irak. "Una vez completada esa etapa, Naciones Unidas deberán desempeñar un papel central tanto en la reconstrucción política como en la económica", dijo.

El discurso de Powell fue mucho más ambiguo sobre la misión de la ONU, evidenciando las divisiones que hay dentro de la Administración Bush al respecto. Pero fue contundente al indicar que EE UU y el Reino Unido serán quienes lideren la primera fase antes de la entrega a un poder civil iraquí, en el que estará tanto la oposición externa como la interna.

Todo este engranaje debería quedar consagrado a través de una resolución del Consejo de Seguridad. "Una resolución de la ONU es prerrequisito para el pleno compromiso de la UE en el proceso de reconstrucción, así como para una eventual misión de la OTAN", declaró el griego Yorgos Papandreu, cuyo país ocupa actualmente la presidencia de la Unión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2003