Los ganaderos de porcino exigen medidas para erradicar la enfermedad de Aujezsky

Los responsables de la organización agraria Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya (Jarc) reclaman a las administraciones central y autonómica que sean estrictas a la hora de hacer cumplir la normativa que obliga a los productores de cerdos a vacunar los animales para erradicar definitivamente la enfermedad de Aujezsky, que, desde hace años, afecta a toda la cabaña porcina. La Unión Europea exige a sus estados miembros la adopción de medidas para controlar esta enfermedad endémica en los cerdos, ya que los países que no lo consigan pueden ver sus fronteras cerradas a la exportación.

La enfermedad de Aujezsky es de etiología vírica que no tiene unas consecuencias tan catastróficas como, por ejemplo, la peste porcina clásica (PPC), de infausto recuerdo para los ganaderos catalanes. Este virus no provoca un elevado índice de mortalidad en los animales, no afecta al consumo humano y puede combatirse con una vacuna. Pero tiene importantes repercusiones económicas en las explotaciones afectadas, por la reducción del número de lechones nacidos vivos, abortos en los partos y un crecimiento más lento de los animales. La enfermedad provoca efectos negativos en las madres reproductoras y problemas respiratorios en los cerdos de engorde.

La organización Jarc considera que la erradicación de la enfermedad de Aujezsky es esencial para que España, segundo país europeo en producción de porcino después de Alemania, no pierda capacidad productora ni peso en los mercados intracomunitarios e internacionales.

Enfermedad comercial

"Ésta es una enfermedad básicamente comercial y el sector no puede permitirse el lujo de perder la primera división por no poner los medios para erradicarla, como ya han hecho nuestros principales competidores: Alemania, Dinamarca, Reino Unido, Finlandia, Austria, Suecia, Luxemburgo y la mayoría de los departamentos de Francia", señaló Alexandre Alòs, responsable del porcino de Jarc.

El sindicato considera que uno de los motivos por los que aún no se ha conseguido que España sea declarada libre de esta enfermedad se debe a que algunos ganaderos no aplican de forma adecuada las vacunas y advirtió del peligro de que algunos países puedan cerrar sus fronteras a los cerdos procedentes de España, que, en cambio, no podría impedir la entrada masiva de animales positivos más baratos de los países del Este, lo cual provocaría una saturación del mercado interior y, en consecuencia, una caída espectacular de los precios.

El cierre de las fronteras no es una decisión que puedan adoptar unilateralmente los estados miembros de la UE. Según Jarc, más de la mitad de las granjas catalanas tienen el 20% de animales portadores del virus. Eso no significa que estén enfermos, pero pueden propagarlo.

En estos momentos, España no consta en ningún programa europeo de lucha contra la enfermedad de Aujezsky y en los últimos tres años prácticamente no se ha avanzado nada en esta cuestión. "Hemos perdido tres años; el Aujezsky es un problema grave y resolverlo es muy barato", afirmó Alòs. El ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, anunció la semana pasada en Mollerussa (Pla d'Urgell) la inmediata aplicación de un plan nacional para la erradicación de la enfermedad basado en la vacunación masiva durante dos años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 25 de marzo de 2003.

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