Un guardia civil y un divorciado se inscriben en el registro de parejas de hecho

Gays y lesbianas reivindican el derecho a la igualdad del colectivo

Un guardia civil y un divorciado, padre de dos hijos, se inscribieron ayer en el registro de parejas de hecho de la Junta de Andalucía, en Málaga. La unión se selló con la simulación de una boda civil entre José Luis G. E., de 35 años, y Fernando D. P., de 39; una ceremonia que se convirtió en una reivindicación de los derechos de los homosexuales. El Colectivo de Gays y Lesbianas confió en que además sirva para democratizar la Guardia Civil.

La ceremonia fue oficiada por la delegada de Justicia, Aurora Santos, y duró unos 20 minutos. Estaban guapos, emocionados y nerviosos, como cualquier pareja. La decisión de reconocer en público su homosexualidad no ha sido fácil para ninguno de los dos. José Luis, guardia civil de la escala básica, sabe que ha dado un paso decisivo en su vida: "En todos los trabajos hay cuestas arriba y aquí estoy, en una cuesta arriba". No quiso adelantar si solicitará vivir con su pareja en alguna casa cuartel de la provincia de Málaga, donde trabaja. Para Fernando, que se gana la vida como comercial, tampoco ha sido sencillo: "Cuesta decir a tus hijos papá es gay, pero lo han entendido fenomenal". Para proteger su intimidad, los niños -de ocho y diez años- no asistieron a la ceremonia.

El acto fue algo más que la unión de dos personas que se aman y se convirtió en una reivindicación de los derechos del colectivo gay. "Tenemos que seguir la lucha porque somos conscientes de que esto no es sólo el principio de nuestra unión, sino de dar la cara", sostuvo Fernando con vehemencia.

La pareja estuvo arropada por sus familiares, el Colectivo de Gays y Lesbianas (Colega) y por la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC). El coordinador de Colega en Málaga, Santiago Rubio, destacó la trascendencia de que José Luis y Fernando hayan salido del armario. "Es un camino lleno de espinas, pero aquí estamos, haciendo historia", recalcó.

Rubio comentó que Colega jugó un papel decisivo para que la pareja reconociera públicamente su relación y consideró su unión como "una oportunidad para que la Guardia Civil se siga democratizando". José Luis, oriundo "de un pueblo de la comarca de Antequera (Málaga)", aseguró que no le preocupa enfrentarse mañana a sus compañeros. "Si tuviera miedo no estaría aquí", enfatizó. Afables y sencillos, los dos mostraron la firmeza de su decisión. "Sé que muchos se han sorprendido, pero la gente me da igual porque estoy en mi derecho de elegir", argumentó Fernando mientras jugaba con su reluciente anillo de hierro blanco y oro.

La delegada de Justicia tampoco fue ajena a la reivindicación del colectivo y defendió la actitud de la pareja como un paso para avanzar en la igualdad. "El amor no puede ser encasillado ni por grupos de poder, ni por gobiernos ni por religión alguna. Los sentimientos que se ven encorsetados, reducidos o eliminados por la sociedad, se tornan en rebeldía, falta de felicidad, sufrimiento y merma de libertad", apuntó Santos durante una emotiva ceremonia en la que recordó cómo hace 26 años era duramente reprimida la primera manifestación española del día del orgullo gay. "Falta mucho para la igualdad proclamada en el artículo 14 de la Constitución, para que estas sean parejas de derecho y no sólo de hecho", criticó la delegada.

Colega confió en que el paso dado por José Luis y Fernando sirva de acicate "para que el Gobierno estatal legisle de una vez por todas el matrimonio civil entre personas del mismo sexo porque sin duda será otro gran empujón para los compañeros de la Guardia Civil homosexuales que están en la misma situación que José Luis". Según AUGC, en la provincia de Málaga hay al menos 10 agentes homosexuales.

La ceremonia fue sencilla. Los novios intercambiaron anillos, se confesaron su amor y se besaron, mientras los familiares echaban manos de los pañuelos y engujaban emocionados sus lágrimas. Tras el acto, la pareja contó que se conoció hace dos años. Para Fernando fue amor a primera vista. Para José Luis no, pero al final también se enamoró.

Cada frase, cada explicación, estuvo cargada de reivindicaciones. "Tengo dos niños y nuestra relación está siendo parte de su educación, lo cual significa un nuevo modelo de familia que nada tiene que ver con el tradicional", comentaba Fernando. Y José Luis acotaba: "Yo les diría a los demás que adelante, que existimos, que pintamos, que somos personas y a ver si de una vez dejan de tratarnos de manera diferente y dejamos de ser noticia". Pero, de momento, no se les reconoce como iguales: su unión, por ejemplo, no les concede el derecho a tomarse vacaciones.

Lista de espera

El Colectivo de Gays y Lesbianas (Colega) aseguró que hay otras cuatro parejas homosexuales -una de mujeres y el resto de hombres- "en lista de espera" en Málaga para cumplir el mismo trámite administrativo que ayer realizaron José Luis y Fernando. En el registro de uniones de hecho de la Junta en Málaga hay inscritas actualmente 85 parejas, de las que 21 son homosexuales.

Si se tienen en cuenta además los registros municipales de toda la provincia, puede haber un total de 1.000 parejas, de las que Colega estima que alrededor del 30% son del mismo sexo. El registro andaluz fue creado en enero de 1996 por el Decreto 3/96 como un instrumento para el desarrollo de las competencias autonómicas que favoreciera la no discriminación de las personas que se relacionaban mediante uniones de hecho. Ayer, tras el acto, la delegada de Justicia, entregó a la pareja el correspondiente certificado de su inscripción en el registro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 22 de marzo de 2003.

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