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AMENAZA DE GUERRA | La defensa de Bagdad

Sadam prepara la defensa de Irak y divide el país en cuatro regiones militares

El dictador se reserva para sí mismo el control de los misiles y de la fuerza aérea

Los preparativos de guerra han dejado de ser meras especulaciones o simples pozos de tirador en las esquinas. Sadam Husein entregó ayer a sus hombres de confianza la defensa del país. Irak ha quedado dividido en cuatro regiones militares y los iraquíes han empezado a temblar. El ataque, ahora sí, se percibe inminente. Al frente de la región central, que incluye Bagdad y Tikrit, región natal del presidente y cantera de sus leales, Sadam Husein ha colocado a su hijo menor, Qusay, también responsable de la Guardia Republicana.

"El Consejo de Mando de la Revolución ha decretado hoy la formación de cuatro mandos regionales bajo la dirección de Sadam Husein con el objetivo de tomar los pasos necesarios para rechazar y destruir cualquier agresión externa (...) y asegurar el frente interno", recogía el texto difundido por la agencia oficial de noticias, INA, en la medianoche del sábado. Las cuatro regiones militares son Norte, Sur, Éufrates central y Bagdad y alrededores.

Al frente de la capital, donde se espera que las fuerzas iraquíes opongan una mayor resistencia al ataque estadounidense, Sadam ha colocado a su hijo Qusay. No en vano, la defensa de la ciudad está encomendada a la Guardia Republicana, un cuerpo de élite del que Qusay es el último responsable a pesar de no haber hecho carrera militar. Muy parecido a su padre tanto en carácter como en apariencia física, este hombre de 36 años sólo adquirió relevancia política tras el atentado que en 1996 estuvo a punto de costar la vida a su hermano mayor, Uday, al que todos consideraban hasta entonces el heredero de Sadam.

"Cada comandante de región estará a cargo de los asuntos de defensa dentro de sus límites geográficos y de dirigir y usar todos los recursos financieros, humanos, de la organización del partido y militares necesarios para hacer frente a cualquier agresión externa contra la soberanía, la independencia o la seguridad de Irak, así como de mantener la seguridad interior", afirma el texto del decreto, firmado por Sadam.

Sólo un militar va a tomar parte de las más altas tareas de defensa del país. Se trata del general Alí Hasan al Mayid, primo carnal de Sadam y tristemente conocido por haber utilizado gases químicos contra los kurdos en Halababya, un triste episodio del que ayer justamente se cumplían 15 años. A Alí Hasan se le ha encomendado la región Sur del país, una zona de mayoría de población shií donde ya ejerció sus dotes represoras como ministro de Interior tras la contienda del Golfo (1991). Este sector incluye la ciudad de Basora y será previsiblemente el lugar por el que las fuerzas de EE UU iniciarán su avance terrestre hacia Bagdad.

La región Norte, que afrontará una eventual invasión kurda desde las tres provincias semiautónomas, queda bajo la responsabilidad de Izzat Ibrahim al Duri. Ibrahim es vicepresidente del Consejo de Mando de la Revolución y del país, pero sobre todo el jefe de la poderosa tribu de los Al Duri, uno de los principales aliados de Sadam. Una de sus hijas estuvo brevemente casada con Uday, el hijo mayor del presidente, para quien el decreto no menciona ningún nuevo cometido. Algunas fuentes han interpretado un apartado donde dice que "los contactos entre todas las agencias de seguridad nacional y los Fedayin de Sadam permanecen en las mismas circunstancias" como una confirmación de sus responsabilidades habituales.

En cuanto a la nueva región denominada Éufrates central, Sadam ha entregado su defensa a Mizban Jadr Hadi, otro miembro del Consejo de Mando de la Revolución y del Mando Regional del Partido Baaz. Hadi, el único shií de todos los comandantes, nació en una localidad de la provincia de Wasaq fronteriza con Irán y tiene 58 años. Por último, el presidente iraquí se reserva para sí el control de la fuerza aérea y las unidades de defensa aérea y de misiles tierra-tierra, una decisión especialmente significativa en un momento en que sus técnicos continúan destruyendo los Al Samud.

La noticia llegó demasiado tarde para desvelar a la mayoría de la población. Ayer por la mañana, todos los periódicos abrían sus ediciones con el decreto número 61 del Consejo de Mando de la Revolución, el órgano colegiado que en teoría dirige Irak. Para muchos iraquíes, ha sido la señal de que ya no hay marcha atrás. La familia de T., una joven secretaria caldea, empaquetó sus cosas y salió hacia el Norte. No fue la única, y, sin embargo, en las calles de Bagdad seguían sonando las bocinas y la gente se esforzaba por mantener la apariencia de normalidad aunque, por primera vez, había colas ante las gasolineras. "No se fíe", advirtió un residente, "todos estamos temblando".

Alí, 'el químico'

El general Alí Hasan al Mayid, nuevo gobernador militar de la región Sur, es más que un influyente primo carnal de Sadam. A decir de muchos opositores, el temido general es uno de los cuatro pilares del régimen iraquí junto al presidente y sus dos hijos, Uday y Qusay. Esta responsabilidad cuenta con fundamentos sólidos. El hombre al que los iraquíes llaman en voz baja Alí el Quemaui (Alí el Químico) debe su ominosa fama al uso de gases contra los kurdos. La matanza de Halababya (5.000 muertos en un solo día, hace justo 15 años) sólo fue la guinda de la brutal represión de una comunidad. Se estima que entre 60.000 y 200.000 civiles kurdos desaparecieron durante los dos años que estuvo al mando del Baaz en el norte.

No es en la única región de Irak donde Alí Hasan, de 62 años, con la salud mermada por la diabetes y la hipertensión, ha dejado una huella sangrienta. Tras su etapa como

gobernador

de Kuwait durante la ocupación (1990-1991), dirigió las fuerzas que reprimieron el levantamiento shií que siguió a la guerra del Golfo. Refugiados y opositores también le responsabilizan de la campaña contra los árabes de las marismas que ha acabado con una forma de vida milenaria.

Su nombramiento parece tanto un mensaje a la población shií como a EE UU, que no ha ocultado su preocupación ante la posibilidad de que Sadam recurra al uso de armas químicas contra sus tropas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de marzo de 2003

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