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AMENAZA DE GUERRA | Reacciones en Europa

Chirac está dispuesto a aceptar un plazo de 30 días para las inspecciones en Irak

El presidente francés reitera su amenaza de veto en Naciones Unidas a una nueva resolución

Jacques Chirac intentó hacerse presente ayer en un consejo de guerra del que estaba ausente, anunciando su disposición a rebajar a 30 días el plazo que debe darse a Irak para desarmarse pacíficamente y reiterando su amenaza de veto a una segunda resolución. Pero su ministro de Exteriores, Dominique de Villepin, no ocultó su pesimismo: "Los norteamericanos cuentan en días . Frente a la determinación norteamericana, difícilmente puede imaginarse qué es lo que podría detener esta máquina", declaró. Las autoridades estadounidenses descartaron ampliar el plazo.

Chirac se manifestó ayer en términos cautelosos, ante las cadenas norteamericanas CNN y CBS: "Los inspectores han dicho varias veces que esto no es una cuestión de años y que tampoco era, naturalmente, una cuestión de días, sino de meses. Entonces, ¿es un mes, dos meses? Estoy dispuesto a todo acuerdo sobre este punto que cuente con el aval de los inspectores". Sobre la posibilidad de que Francia vete una resolución que abra las puertas a una acción armada contra Irak, Chirac señaló que no es una cuestión "de actualidad" ya que no siquiera hay una mayoría en el Consejo de Seguridad que avale las tesis de EE UU, Reino Unido y España. Aún así el presidente francés advirtió que mantendrá su rechazo a una resolución de este tipo "hasta el final".

Cuarenta y ocho horas antes, el portavoz francés de Exteriores había situado ese mínimo en dos meses, reduciendo a su vez los 120 días propuestos por París a finales de febrero, en una marcha atrás inducida por la inminencia de la guerra. París arrancó todavía de sus aliados ruso y alemán, el sábado por la noche, una nueva declaración conjunta que incluye la solicitud de reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU.

Las autoridades norteamericanas tardaron muy poco en descartar las propuestas francesas. "Treinta días o sesenta días, eso no cambiaria nada", declaró el vicepresidente de EE UU, Dick Cheney. A su vez, el secretario de Estado, Colin Powell, comento: "No veo qué interés tendría mantener otra reunión cuando los desacuerdos son tan profundos".

Frente a los 300.000 soldados reunidos por EE UU y Reino Unido en torno a Irak, el grupo de Gobiernos que rechazan la guerra sigue afirmando que "nada justifica en las circunstancias presentes la renuncia al proceso de inspección ni el recurso a la fuerza", según consta en la declaración franco-ruso-germana. De Villepin lamenta el rápido rechazo de la Casa Blanca a la propuesta chilena de conceder tres semanas -que tampoco Francia había aprobado expresamente- y argumenta: "Nos encontramos frente a una situación asombrosa. Asistimos, de un lado, a una marcha forzada hacia la guerra; y del otro, a negociaciones en Nueva York en las que se afirma una mayoría clara a favor de un desarme pacífico de Irak".

Mientras la diplomacia francesa pierde la batalla para impedir la guerra, Chirac hace cuanto puede para "cargarse de razón" ante la opinión pública. Aureolado por una cuota de popularidad del 67% (10 puntos mas que hace un mes), su gestión de la crisis internacional le pone a salvo de los crecientes problemas internos en materia económica y social, que podrían agravarse en caso de que el enfrentamiento político franco-norteamericano se traduzca en nuevas dificultades comerciales o en la posibilidad de verse marginados de la era pos-Sadam Husein.

Cumbre de la guerra

Mientras, en Bruselas, fuentes diplomáticas europeas señalaron que Azores había sido la cumbre de la guerra y no de la paz, informa Bosco Esteruelas. Ni la presidencia griega de la UE ni tampoco la Comisión habían emitido alguna declaración oficial al cierre de esta edición. "Estamos reflexionando sobre el contenido de las dos declaraciones porque hay algunos puntos no completamente claros", dijo un portavoz griego al referirse a si EE UU recurrirá o no a una segunda resolución en el Consejo para declarar la guerra.

Sin embargo, varios diplomáticos expresaban en privado el sentimiento de que la suerte está ya echada y que las posibilidades de evitar la guerra son nulas. "Bush, Blair y Aznar han dado ahora el ultimátum no sólo a Sadam, sino a Chirac y Schröder", opinó una de esas fuentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de marzo de 2003