Villar se interesó por el piso de las escuchas a HB a petición del Cesid

El delegado del Gobierno en Euskadi, Enrique Villar, reconoció ayer, en el juicio por las escuchas a la sede de HB en Vitoria, que la misma tarde en que fueron descubiertas se interesó ante la juez por los hechos, a petición de un coronel del Cesid ya fallecido, Higinio Izquierdo. Villar negó, por contra, haber sabido ni dicho a la juez que el piso desde el que se espiaba a los radicales fuese del Cesid. Con ello desbarató el intento de las defensas de anular todo el procedimiento: de haber conocido la juez ese hecho, el registro de la vivienda hubiese requerido unas condiciones que no se cumplieron.

Dos de las personas que testificaron en la sesión de ayer reconocieron a dos de los acusados, Víctor Casterán y Mario Cantero: el primero, como la persona que abonaba el alquiler de un piso situado enfrente de la sede y el segundo como uno de los dos hombres que abandonaron precipitadamente la vivienda a la que derivaba el cableado el día en que fue descubierto. Casterán incluso saludó al joven con un "¿qué hay, Oscar, qué tal?", cuando éste le identificó. Cantero guardó silencio cuando la responsable de la sede en el momento en que se descubrieron los hechos en 1998, Eva González de Heredia, le reconoció "sin ninguna duda".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0012, 12 de marzo de 2003.

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