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Reportaje:

Ojo al parque

La operación para soterrar las vías del tren en Valencia despierta una mezcla de preocupación y esperanza en los vecinos

Un gran parque, infraestructuras y, ¿por fin?, el soterramiento de la enorme playa de vías clavada en el centro de Valencia. Los vecinos de los barrios colindantes al Parque Central, tantas veces anunciado y objeto de un nuevo convenio, han recibido con una mezcla de escepticismo, esperanza y algún rechazo el acuerdo del Ministerio de Fomento, la Generalitat y el Ayuntamiento para invertir más de 800 millones de euros en la eliminación de las vías y el desarrollo urbanístico de 732.405 metros cuadrados. Escepticismo porque el Parque Central es una promesa siempre incumplida; y rechazo porque, en principio, según el PSPV, no prevé que las vías del ferrocarril discurran totalmente bajo tierra por todo el casco urbano. Irán en parte

sólo encajonadas bajo la cota cero.

La espera desde que se anunció la operación, allá por 1989, ha sido larga y Salvador Martí, presidente de la Asociación de Vecinos Parque Central-Amparo Iturbi, pide que el Ayuntamiento no deje estos barrios "abandonados 20 años más y dé utilidad al menos a los solares públicos". "Por aquí no hay dónde pasear y los niños cortan en verano la calle de Pianista Amparo Iturbi para jugar al fútbol", relata Martí mientras camina por la calle de San Vicente y muestra la antigua fábrica de Macosa, a veces refugio de "okupas e inmigrantes", o el solar desangelado del viejo Cuartel de Artillería, colindante con el colegio Santo Ángel de la Guarda, que usa barracones militares mientras sigue pendiente de ampliación. Las vías, los solares e industrias cerradas dentro del ámbito urbanístico del plan atraen ratas, pulgas, cucarachas..., denuncian los vecinos, que también piden un centro de salud que no les obligue a desplazarse tres kilómetros, "y un instituto", añade Matilde Colomer, que vive en un edificio con ventanas casi pegadas a cables de alta tensión.

"Muy preocupados" están en el barrio de San Marcelino por el avance de un proyecto que sólo prevé el túnel para las vías a partir del Bulevar Sur, dice en nombre de la asociación de vecinos Vicent Soler. Esta reivindicación de soterrar el tren en todo el casco urbano es una de las que les une con otras 12 asociaciones en la Plataforma del Parque Central. Pero frente a otros barrios del sur, en San Marcelino se ven "agraciados" porque han conseguido en los últimos años un parque, un polideportivo..., pero faltan "institutos". José Navarro, fundador de la asociación vecinal de la Cruz Cubierta, recuerda que el Consistorio prometió eliminar totalmente las vías y si no se cumple, el plan "será una chapuza". Para Navarro el retraso del Parque Central ha perjudicado al barrio, pero recalca que las infraestructuras que necesitan y piden desde hace años "hay donde hacerlas".

"Lo más importante es el soterramiento, estamos aislados por el tren, el nuevo cauce y la vía rápida de Ausiàs March", advierte Alfonso Cortés desde Malilla, y con otra lista larga de dotaciones pendientes, ya que "no se ha invertido en cuatro años". "Nos cuesta mucho que hagan algo aquí, estamos olvidados", dice Rosa Rodríguez, vicepresidenta de la asociación de San Vicente Ferrer, en una zona encajonada por la V-30 y el tren. "Soterrarlo todo es una cuestión de que se ponga dinero", recalca sobre una reivindicación que es "una ilusión" que esperan ver cumplida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de marzo de 2003