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La patronal del calzado sostiene que el sector tiene margen de maniobra para afrontar la caída de ventas

El presidente de la Federación de Industriales de Calzado Español (FICE), Rafael Calvo, aseguró ayer que el sector "tiene futuro" y negó que haya entrado en crisis. Calvo afirmó que el sector del calzado tiene "una base sólida construida a lo largo de los últimos 15 o 20 años" que le asegura un futuro prometedor.

Con estas manifestaciones, el máximo representante de la patronal nacional del calzado, acompañado de su homólogo valenciano, Antonio Galiana, quiso enviar un mensaje de tranquilidad ante la situación de crisis prebélica y la reducción de pedidos que afecta a las 2.000 empresas.

El calzado vive un momento difícil tras la clausura de varias empresas en Elda (Vinalopó Mitjà) y Elche; y ha cerrado 2002 con una reducción de la producción del 10,5%, la caída en un 4% de las exportaciones y un descenso de su valor en un 1,5%.

Aún así, Calvo defendió la buena posición del sector español y de las empresas valencianas, asentadas principalmente en el valle del Vinalopó. El presidente de FICE destacó que la estructura empresarial, formada por grandes factorías con capacidad y valor de marca que empujan a las pequeñas empresas, son "el mejor modelo que nos ha permitido sobrevivir estos años". Además, la estructura comercial destinada a la exportación sigue siendo válida. Calvo explicó que la diversificación de nuestros mercados es positiva, y "aún nos queda tres cuartas partes del mundo donde vender, que están cerrados y protegidos por aranceles". España vendía el 80% de su producción a Estados Unidos hace 15 años, sin embargo ahora comercializa con más de 100 países.

La FICE ha creado la marca "calzado español, reconocida en todo el mundo" y se ha potenciado la innovación y desarrollo de diseños, así como el uso de las nuevas tecnologías. La única asignatura pendiente del sector es la venta en el mercado interior.

Tanto Calvo como el presidente valenciano, Antonio Galiana, apuntaron la necesidad de apostar por las líneas de calidad media y alta, en detrimento de productos más baratos copados por los competidores asiáticos. Calvo señaló que el sector "tiene pasado, presente y futuro", y negó que la producción española fuera a marcharse a terceros países. Sólo aquellos que quieran seguir fabricando calzado de menor calidad en grandes cantidades debe fabricar fuera, indicó.

Sin embargo, muchas fábricas cerrarán ante su imposibilidad de adaptarse a los nuevos cambios, pero "la reconversión será vegetativa, sin traumas", añadió.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de marzo de 2003