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Tribuna:COYUNTURA NACIONAL

Lástima de recuperación

En los últimos días los institutos de estadística europeos están publicando las primeras estimaciones de la contabilidad nacional para el cuarto trimestre del pasado año. En general, las tasas de variación anual han mantenido la modesta recuperación iniciada en la primavera del pasado año, si bien las tasas trimestrales indican, también con carácter generalizado, que dicha recuperación se está frenando en los últimos meses. Con la información disponible, puede estimarse en el 1,4% el crecimiento anual de la UE en el último trimestre, pero sólo en el 0,7% el crecimiento respecto al trimestre anterior, en tasa anualizada.

Esta misma conclusión es la que podemos sacar de la contabilidad española que nos ofreció el INE el pasado miércoles. La tasa interanual se recuperó desde el 1,8% del tercer trimestre al 2,1% en el cuarto (dos décimas más de lo previsto por el consenso de analistas), pero la tasa intertrimestral anualizada se redujo desde el 3,2% al 1,4% (gráfico izquierdo). Las causas de este frenazo son varias, destacando los problemas financieros, todavía sin digerir, heredados de la etapa expansiva anterior (pérdida de riqueza, elevado endeudamiento, bajas tasas de ahorro, falsedades contables...), la pérdida de poder adquisitivo provocada por el aumento de la inflación y, sobre todo, el fuerte deterioro del clima de confianza creado por el conflicto en Oriente Medio.

Con dos trimestres de retraso sobre la inversión, el consumo de los hogares inicia un modesto repunte

El aspecto más positivo de los últimos datos contables españoles es la recuperación de la inversión en equipo que, como puede apreciarse en el gráfico central, ya se inició en el tercer trimestre y se ha intensificado en el cuarto. Tradicionalmente, en España y en la mayoría de países el proceso inversor, junto al comercio internacional, lidera las fases de recuperación, por lo que este dato es muy significativo. Con un par de trimestres de retraso respecto a la inversión, también el consumo de los hogares ha iniciado una, en este caso, modesta tendencia alcista. La demanda de exportaciones registra un fuerte repunte desde el tercer trimestre del pasado año, si bien, el de las importaciones aún es mayor, por lo que se ha ampliado considerablemente la contribución negativa de la demanda externa neta al crecimiento del PIB y el déficit de los intercambios de bienes y servicios con el exterior. Esta es una diferencia destacable respecto a anteriores situaciones cíclicas similares a la actual, lo que se explica porque la demanda interna española sigue creciendo bastante por encima del resto de países europeos. En definitiva, seguimos gastando más que ellos en consumo e inversión, pero a costa de endeudarnos, lo que impulsa el crecimiento actual, pero acabará frenándolo a medio plazo.

El empleo, al contrario que el PIB, ha seguido desacelerándose (gráfico derecho). Las empresas se ven obligadas a moderar el aumento de los costes y, al mismo tiempo, no ven claro el horizonte próximo. La inflación, medida por el deflactor del PIB, continuó su carrera alcista, empujada por los impuestos y por los márgenes empresariales de ciertos sectores, fundamentalmente la construcción y algunos servicios. Esto también nos pasará factura a medio plazo.

En definitiva, los datos confirman que nuestra economía ya inició la recuperación. Lástima que el enrarecido e incierto momento en el que nos están sumiendo los líderes mundiales esté acabando con ella.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros Confederadas para la Investigación Económica y Social (FUNCAS).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de marzo de 2003