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La amenaza de guerra engorda a las petroleras

El encarecimiento del crudo por la crisis de Irak ha disparado los beneficios de las compañías en el último trimestre

A las petroleras no les hace falta que haya una guerra para ganar; la expectativa de una en la zona del crudo del mundo ha provocado semejante incremento de los precios del oro negro que muchas de las compañías han ganado el último trimestre de 2002, mientras que perdieron en el año. De hecho, si hay una guerra rápida y efectiva, el crudo bajará y las petroleras, al menos a corto plazo, ya no ganarían tanto.

Desde que se agravó la situación en Irak, en noviembre pasado, el precio del crudo se ha incrementado más de un 40% para Europa

El mayor beneficio de las compañías en los últimos tres meses no se ha reflejado en la evolución de las acciones de las empresas

En el caso de algunas petroleras, por cada dólar que sube el barril, sus ingresos operativos se incremtan entre 120 y 150 millones de euros

Las ganancias de Shell o TotalFina se dispararon en el último trimestre del pasado año, en línea con el encarecimiento del crudo

Repsol YPF ganó un 90% en 2002, pero sus beneficios crecieron un 242,8% en los últimos tres meses frente al mismo periodo de 2001

Los inversores creen que la actual escalada de precios del crudo se frenará y que el precio medio del año no superará los 25 dólares

Los números cantan. No hay más que ver los beneficios que las empresas petroleras han registrado en el último trimestre de 2002, frente a la caída de los ingresos que sufrieron a lo largo del año, cuando el petróleo estaba más barato. Sube el crudo, las petroleras ganan más. Los beneficios de empresas como ExxonMobil, la mayor petrolera privada del mundo, alcanzaron los 4.090 millones en los últimos tres meses, más del doble de lo obtenido en el mismo periodo del año anterior. Es más, esa cifra es más del 30% de todo lo que ganó en los últimos 12 meses hasta diciembre.

En el caso de ChevronTexaco, por ejemplo, sus beneficios en el cuarto trimestre subieron, mientras que en términos anuales bajaron respecto a 2001. Las ganancias de esta empresa se comenzaron a recuperar espectacularmente en el último trimestre del año, justo cuando la campaña de EE UU contra Irak se intensificó y los precios del crudo se dispararon en todos los mercados. La petrolera anglo-holandesa Royal Dutch Shell alcanzó un beneficio neto de 9.129 millones de dólares en 2002, lo que supuso un descenso del 23% respecto al ejercicio precedente. No obstante, en el último trimestre la compañía aumentó sus ganancias un 157%.

Muy parecido es lo que le pasó a otra gran multinacional del sector, la británico-estadounidense BP. Cerró el año pasado con unos beneficios de 8.715 millones de dólares, lo que representó una reducción del 25% respecto al año anterior. Sin embargo, en el cuarto trimestre la compañía presidida por Lord Browne logró incrementar sus beneficios un 49%, hasta alcanzar los 2.635 millones de dólares. La franco-belga TotalFina alcanzó unos espectaculares beneficios de 1.372 millones de euros en el cuarto trimestre de 2002, un 110% más, aunque en el cómputo anual bajó un 22%, hasta 5.941 millones de euros.

Resultados de Repsol YPF

La petrolera hispano-argentina Repsol YPF, la quinta de Europa, informó de que en 2002 tuvo un beneficio neto de 2.108 millones de dólares, con un espectacular crecimiento del 90,4% sobre 2001. Aunque el grueso de este aumento se debió a la venta de activos por parte de la compañía, como participaciones en Gas Natural, CLH, etc., también ayudó a que sus cuentas fuesen positivas el aumento paulatino de los precios del crudo. Sin ir más lejos, el beneficio de Repsol YPF se incrementó un 242,8% en el cuarto trimestre de 2002, frente al mismo periodo de 2001.

A pesar de que los beneficios de las petroleras se han disparado en los últimos tres meses, este incremento no fue seguido con entusiasmo por parte de los inversores en Bolsa. Los mercados bursátiles están actualmente en mínimos de seis años y las petroleras, a pesar de los beneficios, no han impulsado a las bolsas internacionales. La rentabilidad bursátil de las petroleras, de hecho, sólo avanzó en torno a un 8% en los últimos meses, mientras que el precio del crudo se ha incrementado más de un 40%.

Los analistas de mercado señalan varios factores como responsables de esta moderada tendencia al alza por parte de las acciones de las compañías. En primer lugar, hablan de que la transformación en la que se encuentra inmerso el sector petrolero inquieta un poco a los inversores en momentos en los que la situación económica pide una actitud conservadora. Por otra parte, las empresas petroleras se han utilizado en los últimos años como inversión refugio y para especular, por lo que muchos analistas creen que sus acciones se cotizan a unos precios demasiado elevados, no vistos desde hace 23 años.

Otra explicación es que el mercado considera temporal el precio del petróleo cuando está por encima de los 25 dólares o por debajo de los 15. Cuando desaparezcan las causas que lo hacen subir o bajar, volverá a la normalidad, es decir, a un precio medio histórico de 21 dólares. De hecho, los expertos e inversores prevén que el precio medio del año no superará los 25 dólares.

Demanda al alza

En cuanto a la demanda mundial de crudo para este año, la Agencia Internacional de Energía (AIE) revisó al alza sus previsiones y las situó en un incremento de 80.000 barriles al día, hasta 78,01 millones de barriles diarios. En esta subida influyó el repunte de la demanda de todos los productos en América del Norte y Asia a finales de 2002, a causa de un invierno más riguroso de lo previsto, tendencia que se espera que se mantendrá hasta mediados de este año.

Otro razonamiento para intentar explicar este comportamiento tan dispar entre el beneficio y la cotización bursátil de las petroleras está, según los intermediarios del mercado petrolero, en las expectativas. Es cierto que algunas empresas, como es el caso de Repsol YPF, por cada dólar que aumenta el barril de crudo, sus ingresos operativos suben entre 120 y 150 millones de euros.

El barril de petróleo en el mercado de Londres se ha incrementado en más de 10 dólares, por lo que, según la relación aportada por las fuentes del sector, sólo desde mediados de octubre el resultado operativo de las petroleras se elevó en más de 1.300 millones de euros, sólo gracias a la escalada de los precios del crudo, impulsada fudamentalmente por la amenaza de guerra y la huelga que durante 60 días paralizó la actividad petrolera en Venezuela, uno de los tres mayores proveedores de crudo al mercado estadounidense.

No obstante, aun cuando el resultado operativo ha aumentado gracias al petróleo, esto no significa que las ventas de crudo, por sí solas, provoquen un fuerte aumento de los beneficios netos de las petroleras. Lo que hace el aumento del crudo es, en este momento, salvar a las compañías de sus desastrosos resultados en el negocio de refino. Los márgenes de refino están en los niveles más bajos de los últimos 15 años, y este negocio es uno de los que más rendimientos producen al sector.

El negocio de la producción

A las grandes compañías con gran producción de crudo los altos precios del mismo les ayudan a capear los malos resultados en otras áreas. Esto es lo que le faltaba a Repsol antes de adquirir una empresa productora como la argentina YPF. En 1998, un año antes de la compra, los precios del crudo cayeron a niveles ínfimos. El barril llegó a costar menos de 10 dólares. Las grandes petroleras con mucha producción se resintieron, pero no Repsol YPF, puesto que entonces apenas producía.

Tras comprar YPF en 1999, la nueva petrolera hispano-argentina se benefició de la escalada del barril de crudo hasta superar los 30 dólares. Fue en 2000, y fue el año en que la petrolera registró los mayores beneficios de su historia. Ahora, el clima prebélico vuelve en ayuda de petroleras como Repsol YPF. No obstante, la compañía hispana es una de las que menos se beneficia si se compara su producción con las de ExxonMobil, Shell o TotalFina.

Petroleras latinoamericanas

Las empresas petroleras de América Latina se beneficiarían del alza de los precios del crudo y de la mejora en la calidad de crédito del sector petrolero en caso de una guerra en Irak, según un informe de la agencia Standard & Poor's.

En un informe difundido esta semana, la calificadora de riesgo explica cómo las compañías de petróleo y gas latinoamericanas pueden mejorar su perfil crediticio en un eventual escenario bélico, así como el papel que tienen los Gobiernos de la región bajo tales condiciones. "En América Latina, una región dominada por empresas petroleras estatales, la dinámica del crédito del sector dependerá de si el potencial aumento de los ingresos petroleros es usado para fortalecer las posiciones fiscal y operativa de los grandes exportadores", señala el informe.

La agencia añade que las calificaciones de riesgo de deuda de los productores latinoamericanos también dependerían de cómo los Gobiernos se enfrentan a una eventual volatilidad en los precios del crudo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de marzo de 2003

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