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LA SITUACIÓN EN EL PAÍS VASCO | El acoso de ETA

Balza niega haber recibido las cartas en las que Pagazaurtundua denunciaba su desamparo

La familia insiste en que la última víctima de ETA regresó a Andoain contra su voluntad

La Consejería vasca de Interior que dirige Javier Balza negó ayer haber recibido las dos cartas que la familia de Joseba Pagazaurtundua, la última víctima de ETA, hizo públicas y en las que denuncia el acoso al que se vio sometido al reincorporarse, durante la tregua de ETA, como jefe de la policía municipal de Andoain, pese a que Batasuna gobierna la localidad. Con su testimonio escrito, la familia Pagazaurtundua trata de demostrar, en contra de lo sostenido por Juan María Atutxa, que la consejería obligó a la víctima a regresar a Andoain contra su voluntad, y no por deseo propio, como dice Interior.

La madre, Pilar Ruiz; la viuda, Estíbaliz Garmendia, y Maite, la hermana de Joseba Pagazaurtundua, última víctima de ETA, asesinada el pasado 8 de febrero, comparecieron por primera vez ante la prensa, en San Sebastián, para denunciar la responsabilidad del Departamento de Interior del Ejecutivo vasco en este asesinato al no haberle prestado la protección que solicitaba, evitando su regreso a Andoain (Guipúzcoa), de donde había sido trasladado en 1995 a Laguardia (Álava) como medida de protección ante las amenazas y el acoso de ETA.

Su comparecencia obedecía al deseo de aclarar que Joseba, el sargento municipal de Andoain, nunca quiso regresar a su pueblo, donde se sentía inseguro y temía por su vida, frente a la versión que facilitó el ex consejero de Interior, Juan María Atutxa. Según éste, se procedió a su traslado a Andoain en 1999, durante la tregua de ETA, porque él lo había solicitado, como consta en los documentos de la Ertzaintza. Atutxa respondía con esta afirmación a las acusaciones de Maite Pagazaurtundua y el dirigente socialista Ramón Jáuregui de no haber intercedido ante su sucesor, Javier Balza, para que le mantuvieran en Laguardia, como ellos dos se lo habían solicitado personalmente.

También Ramón Jáuregui sostiene, en una carta dirigida a Atutxa que se conoció ayer, que Joseba Pagazaurtundua "se hundió personalmente" cuando fue devuelto a Andoain. Añadía que este atentado fue "la crónica de una muerte anunciada", e insistía en las responsabilidades de Interior. "Porque ETA nos busca a los socialistas para matarnos por el mero hecho de serlo", afirmó. Y Maite, la hermana de la víctima, reprochó a Atutxa "que se preste a esta mentira de fondo tan obscenamente", al hacer referencia a los papeles burocráticos.

Según Maite, "la verdad de Joseba" quedó por escrito en dos cartas que "seguramente no llegó a enviar al consejero señor Balza, porque fueron un desahogo, porque se sentía desamparado". Pero leyó las dos misivas en las que el jefe de la guardia urbana describe el acoso al que se vio sometido al regresar a esta localidad en julio de 1999, cuando accede a la alcaldía EH (antigua Batasuna).

"Trabajo unos meses y, entre amenazas y agresiones verbales, cojo la baja laboral casi a finales de 1999. Como era de prever ETA rompe la tregua", relata Pagazaurtundúa en la carta. "En mayo de 2000 asesinan en Andoain a un íntimo amigo mío [José Luis López de Lacalle]. Alterno periodos de baja laboral con breves periodos de trabajo. La información que acabe con mi vida puede salir del mismo ayuntamiento", añade en el siguiente párrafo.

En la otra misiva Joseba Pagazaurtundua reconoce que cada día ve "más cerca" su fin a "manos de ETA", y asegura: "[Mandos de la Ertzaintza] me amenazaron con pasar información a ETA a través de HB sobre mi condición de colaborador de las fuerzas de seguridad del Estado". También critica que no se le informara de los datos sobre él que se le incautaron al comando Buruntza, detenido en Guipùzcoa en agosto de 2001.

Pilar Ruiz, madre del sargento asesinado, habló ayer por vez primera en público: "Mi hijo no regresó a Andoain por capricho, sino obligado y muy disgustado. Sabía que le perseguían y el Departamento de Interior, también".

La consejería respondió horas después y precisó que no recibió las dos cartas, aunque precisaba que "no pone en duda su existencia al tratarse de la palabra de un familiar de una víctima de ETA". A continuación aclaraba que el PSE "nunca ha mostrado inquietud alguna sobre la situación del señor Pagazaurtundua" en las reuniones que, casi semanalmente, mantiene el departamento con dirigentes socialistas para tratar cuestiones de seguridad.

La familia admitió que las dos misivas "tienen el sentido y el testimonio de un hombre que está desamparado por su Gobierno" y anunció: "Estamos aquí en representación de Joseba y no seremos dóciles frente a los que desean tapar la realidad de la crisis política de Euskadi".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de febrero de 2003