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Crítica:BOGOTÁ

Ovaciones aisladas

La sexta corrida de abono fue una de aquellas tardes en las que el reloj parece haberse fatigado. El primero de Miguel Abellán tuvo geniecillo, pero él se lo quitó de encima con series aisladas, apáticas, de largos intervalos. Una estocada, dos descabellos y en los tendidos, "toro, toro". En el segundo se repitió el vídeo, pero al final escuchó dos avisos.

El Juli sacudió a las graderías con el capote, pero pronto se diluyó el entusiasmo y el silencio fue roto por ovaciones aisladas. Pinchazo y estocada. Armó una segunda faena con muchos pases y poco sabor. Su enemigo no transmitía nada. Era un torillo inofensivo al que mató en ley. El presidente le concedió dos orejas.

El ejemplar con más cara y más cuajo fue para el colombiano Ramiro Cadena al cerrar la tarde. Pero como siempre resulta lo que no se espera, fue el único encastado y con gas, y la faena rescató a las graderías de su sueño. Una buena estocada. Una oreja.

El Paraíso / Abellán, El Juli, Cadena

Toros de El Paraíso (Jerónimo Pimentel): dóciles, apagados; 1º y 5º, palmas en el arrastre. Miguel Abellán: silencio; dos avisos, pitos. El Juli: ovación; dos orejas. Ramiro Cadena: palmas; una oreja. Plaza de Santa María. Lleno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de febrero de 2003