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AMENAZA DE GUERRA | La protesta en la capital

La cabecera de artistas tuvo que tomar un atajo para poder llegar a la Puerta del Sol

La masiva afluencia inmovilizó la cabecera de la marcha a 100 metros del punto de salida

Los artistas españoles volvieron a encabezar ayer la protesta contra la guerra. Más de un centenar de representantes de distintos ámbitos de la cultura sostuvieron por turnos la primera pancarta de la manifestación de Madrid, con el lema, repetido hasta la saciedad, No a la guerra. La presidenta de la Academia de Cine, Marisa Paredes; Pedro Almodóvar y su última musa, Leonor Watling, Javier Bardem, Juan Diego Botto, Ana Belén, Victor Manuel, Manuel Vicent, y Nuria Espert figuraron entre los primeros en portarla.

"Ya hay un millón de personas. No podemos avanzar", dijo Imanol Arias a los cinco minutos de empezar a andar. Y así fue. Media hora después, la cabecera continuaba a la altura del Museo del Prado, a 100 metros del Jardín Botánico, de donde había salido, porque la gente se agolpaba por el recorrido, del paseo del Prado hasta la Puerta de Sol. No tardaron en encontrar una solución. La organización decidió tomar un atajo por la carrera de San Jerónimo para llegar a la Puerta del Sol.

El actor Juan Diego fue uno de los encargados de coordinar el grupo. Una hora antes de comenzar la manifestación, distribuía los puestos en la cabecera. Pero todos los esfuerzos fueron vanos ante el gentío que en poco más de una hora se reunió y ocupó el trayecto. "Estamos aquí para dar un 'no' rotundo a la intervención militar. Han hecho oídos sordos, pero les van a estallar ante el clamor mundial", dijo Bardem. A su lado, José Miguel Monzón, el Gran Wyoming, aseguraba: "Es una manifestación del pueblo llano, honesto, y sirve para decir que no queremos la guerra. Nosotros somos los que la palmamos y ellos los que se llevan la pasta".

Existía unanimidad en considerar que el Gobierno español ya ha tomado su decisión. "Si este Gobierno decide no oírnos, no está legitimado para representarnos", afirmó Almodóvar. Pero todos señalaban que, como mínimo, la manifestación sería una muestra de que la sociedad está contra un ataque unilateral. "Parece claro que la decisión del Gobierno es imitar a Estados Unidos. Pero toda esta gente tiene que ser el espejo en el que se miren y se avergüencen", manifestó Víctor Manuel.

En principio caminaron en silencio. Fue la improvisada decisión de cambiar el trayecto la que dio más vida a la protesta. Cruzaron el paseo del Prado casi a la carrera, con la pancarta doblada, saltando las vallas.

Entre la gente pudieron verse rostros conocidos como los de Javier Cámara, Antonio Muñoz Molina, Elvira Lindo, Elías Querejeta, Loles León, Amparo Larrañaga, Ariadna Gil, Montxo Armendáriz, Paca Gabaldón, Luis Cobos o Carlos Iglesias.

Un cordón de militantes de UGT permitió el acceso de los artistas hasta la Puerta del Sol. Les esperaban ya Pedro Almodóvar y Leonor Watling, que habían abandonado la marcha casi al principio, y Fernando Fernán-Gómez, que llegó en silla de ruedas. Los tres se encargaron de leer el manifiesto de la Plataforma Cultural contra la Guerra, coreados en algún momento con gritos de "asesinos".

La información gráfica ha sido elaborada por Bernardo Pérez, Luis Magán, Gorka Lejarcegi, Uly Martín, Claudio Álvarez y Santi Burgos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de febrero de 2003