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Reportaje:ATENTADO TERRORISTA

Siempre en primera fila

Pagazaurtundua era un defensor de las libertades, que estaba de baja por depresión debido a las amenazas etarras

Hace seis meses, medio centenar de miembros de ¡Basta Ya! respondieron a Batasuna con la misma receta que éstos aplican a los concejales del PSE y del PP y se concentraron ante una sede de ese grupo en San Sebastián. Entre ellos estaba Joseba Pagazaurtundua. No pasó inadvertido para los radicales que descendieron a la calle. Algunos veinteañeros se dirigieron a él y, llevándose el dedo índice al ojo, le espetaron: "¡Eh, tú! ¡Ya te conocemos!".

A sus 45 años, este sargento jefe de la guardia municipal tenía un currículo de activista comprometido con las libertades por encima de las siglas, el tipo de personas que ETA selecciona con precisión como objetivo de sus atentados. Ocurrió antes con su paisano y amigo José Luis López de Lacalle, con Juan María Jáuregi, Ernest Lluch o el profesor José Ramón Recalde, que logró salvar la vida.

Pagazaurtundua creció movilizado en la izquierda antifranquista, militó brevemente en ETA político-militar y después en el partido EIA, que se transformó en Euskadiko Ezkerra. Al unirse éste con el PSE en 1993, ingresó en las filas socialistas y desde entonces, además de pertenecer a UGT, ha sido el alma mater de la agrupación socialista de Andoain. En esta localidad con fuerte implantación nacionalista, los socialistas, con la incorporación de la militancia de EE, euskaldun y fuertemente enraizada, han podido durante años disputarle el gobierno local a Batasuna, que se lo arrebató en 1999 por poco más de 60 votos.

El policía municipal Joseba Pagazaurtundua fue nombrado a mediados de los años 90, gobernando el PSE en el municipio, sargento jefe de la Guardia Municipal de Andoain. Para entonces ya conocía la amenaza y el acoso del sector radical juvenil, que tenía en plena vigencia la política de desestabilización sistemática, combinando las acciones en las instituciones con la kale borroka.

Debido a las amenazas, en 1998 solicitó un trabajo en comisión de servicios en la Ertzaintza, que le trasladó como jefe de operaciones a la comisaría de Laguardia, en la Rioja Alavesa, donde permaneció -él solía denominarlo "exilio interno"- más de un año. Tras el anuncio de la tregua de ETA, que paliaba su situación de amenazado, le recomendaron el regreso a Andoain, que aceptó "muy a su pesar, porque él no quería", según un compañero y amigo.

Pagazaurtundua volvió, pero fue dado de baja por depresión debido a las amenazas que recibía. Con un gobierno municipal de Batasuna, permanecía sin incorporarse al servicio, pero, a pesar de temer por su vida, estaba entregado al activismo en defensa de las libertades. Como miembro de ¡Basta Ya!, fue el organizador de la seguridad y el servicio de orden de sus grandes movilizaciones en San Sebastián. "Era un luchador, siempre en primera fila", destacó un miembro de la agrupación socialista de Andoain. "Además", añadió, "era muy buen compañero y se hacía querer. Si había una amenaza o ocurría cualquier cosa, él era el primero en llegar".

Otros compañeros suyos destacaron ayer su carácter "temerario", que le hacía vivir en Andoain pese a ser perfectamente consciente del riesgo que corría con ello. "Estaba completamente seguro de que le querían matar", afirman sus amigos. Pese ello, no iba escoltado -su condición de policía lo impide- y fiaba su precaria seguridad a su oficio y al hecho de portar una pistola, que de nada le sirvió. Compañeros suyos aseguran que era muy consciente de que debía adoptar medidas de seguridad, pero añaden que "aunque tenía cuidado y variaba sus horarios, la capacidad de información de ETA en Andoain es importante".

Tampoco el miedo le arredró cuando tuvo que hacer frente de cara a muchos gestos de los jóvenes radicales. Del mismo modo que se atrevía a arrancar públicamente los carteles insultantes -como "precintado", "fascistas"- que los independentistas colocaban ante la sede del PSE en Andoain, en la actualidad preparaba en el pueblo el buzoneo de una convocatoria para celebrar un acto de solidaridad organizado por la plataforma cívica ¡Basta Ya¡ con los concejales amenazados de Andoain.

Entre los testimonios recogidos ayer en Andoain, un ex militante ahora alejado de la izquierda abertzale, manifestó a este diario que el atentado cometido contra Pagazaurtundua ha sido, como la novela de García Márquez, la "crónica de una muerte anunciada".

Los jóvenes del mundo violento le tenían jurado odio eterno y, pese a que él lo sabía, seguía "incomprensiblemente", a juicio de ese ex militante abertzale, viviendo en Andoain sin protección y con insuficientes medidas de seguridad. "Estoy seguro de que ahora, en las tabernas donde se juntan los jóvenes abertzales, lo están celebrando con champán", añadió.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de febrero de 2003