Reportaje:

Ausencia de sirenas

La huelga de ambulancias en Navarra cumple un mes sin que se vislumbre ninguna solución

La huelga de ambulancias de Navarra ha cumplido un mes sin que parezca posible ninguna solución a corto plazo. Los 232 huelguistas aseguran que sufren unas condiciones laborales de "semiexplotación" (691 euros de sueldo neto mensual) y consideran la fórmula de los conciertos como el "cáncer" del sector. Mientras, miles de pacientes deben pagar de su bolsillo el transporte a los hospitales. Todos esperan una solución que no llega.

"¿Alguien se imagina que los servicios de bomberos o policía salieran a subasta cada cuatro años? Pues eso ocurre en un servicio básico de salud como el del transporte sanitario", se queja Iosu Irigoyen, trabajador en huelga de Ambulancias Iruña.

No hay suficiente dinero en el sector. La Administración foral lo reconoce y baraja inyectar fondos sin lesionar los derechos de las adjudicatarias de los actuales conciertos, dotados con 5,1 millones anuales. Los huelguistas hablan de "pujas temerarias" y de la responsabilidad de un Gobierno que escatima un millón de euros para "dignificar" el empleo de profesionales cualificados mientras avala con 18 millones a Osasuna o compra un helicóptero medicalizado que cuesta nueve millones.

"Trabajo en esto desde hace 13 años", dice Óscar Pérez, socio de Ambulancias Iruña. "Es un empleo vocacional que te permite contactar con muchas personas que necesitan tu ayuda. Ellos nos abruman ahora con sus muestras de apoyo pese a la huelga", dice. Pérez tiene un hijo de cuatro años y su esposa, en paro y embarazada de siete meses, permanece ingresada en el Hospital de Navarra por un trombo. "¿Cómo voy a alimentar a mi familia con un sueldo de 115.000 pesetas? Es un salario de esclavitud y esta huelga es sólo la consecuencia de años de degradación del empleo. Estamos muy hartos", añade.

Empresas de ámbito nacional irrumpieron la pasada década tirando precios y convirtiendo el sector en un juego de subastas a la baja que ahorró mucho dinero a la Administración. Se adjudicó el servicio por precios "irrisorios", según los sindicatos.

Navarra es la única comunidad que exige una titulación específica a los conductores y auxiliares de ambulancias. "Hemos llegado a trabajar 2.200 horas anuales", explica Iosu, de 41 años y 16 en el sector. "Doblamos turnos muchísimos días, cobramos lo mismo por trabajar de noche que de día, fines de semana, festivos,... La disponibilidad es absoluta. La situación es insostenible".

Los huelguistas se muestran unidos un mes después de iniciar la protesta. Todas las empresas menos una, la mayoritaria, aceptaron un preacuerdo a tres años al que se aferran los sindicatos.

Javier Unciti, presidente de la asociación Alcer de enfermos renales (160 de ellos sometidos a hemodiálisis tres días a la semana), critica que el decreto de servicios mínimos no incluya la obligación de trasladar a los hospitales a estas personas. "Su vida depende de una máquina y ahora tienen que pagarse de su bolsillo los desplazamientos. Y hay enfermos con pensiones bajas, no contributivas... un verdadero problema". Algunos afectados, como Vicente P., vecino de Tafalla, criticó públicamente que cada viaje a Pamplona para conectarse al sistema que le mantiene con vida le cuesta 36 euros.

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