Malestar de los dirigentes de Unió Democràtica por la manipulación de datos

Hay malestar tras las filas aparentemente prietas de Convergència i Unió (CiU). Marta Llorens, secretaria de Organización de Unió Democràtica, el socio democristiano de Convergència, dijo ayer que estaba "a la espera" de tener informaciones que le permitieran contrastar lo publicado por el EL PAÍS.

Destacados dirigentes de UDC no ocultaban ayer su malestar por lo que consideran una "chapuza"que perjudicó en su momento directamente a su líder, Josep Antoni Duran Lleida. La valoración del dirigente de Unió fue rebajada en las tablas de la encuesta en cuestión. Eso fue en enero de 2001, precisamente cuando se dirimía la sucesión de Jordi Pujol y unos días antes del nombramiento de Artur Mas como conseller en cap de la Generalitat.

Más información

Ayer, antes de comenzar la ejecutiva de la CiU, toda esta información fue objeto de comentarios. Hubo algún dirigente nacionalista que llegó a acusar a Pere Esteve, ex secretario general de CDC, que ha abandonado recientemente el partido, de haber facilitado a este diario los datos que constatan la falsedad.

Fuentes de la federación nacionalista atribuyen al entorno de Artur Mas y especialmente a David Madí, secretario general de Comunicación del Gobierno de CiU, la paternidad de lo que desde Convergència se califica de "mero redondeo". Madí no asistió ayer a la reunión del comité de campaña de Mas que se celebró a primera hora de la tarde, según fuentes de la federación.

Los democristianos han considerado siempre a Madí -uno de los más laboriosos hombres de confianza de Mas- como un elemento clave que sacó a Duran Lleida de la carrera por la sucesión de Jordi Pujol. Por ello, entre algunos dirigentes de Unió Democràtica de Catalunya no ha extrañado que los "errores" hayan redundado en favor del conseller en cap.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 03 de febrero de 2003.

Lo más visto en...

Top 50