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La Generalitat clausura una residencia en Sant Quirze Safaja por desatender a los ancianos

Una inspección reveló falta de personal, escasez de comida y dejadez de la dirección

"Absolutamente desatendidos". Así califica el juez la situación en que se encontraban los 10 ancianos de la residencia Park Hotel Can Brossa, de Sant Quirze Safaja (Vallès Oriental), clausurada ayer por la Generalitat. Una inspección llevada a cabo el pasado martes puso al descubierto que los ancianos de la residencia, propiedad de Dolors Salvador, concejal del PP, vivían en condiciones insalubres por la escasez de comida y la falta de cuidadores, algo que ayer negó la responsable de la residencia. Los 10 ancianos han sido trasladados a una residencia de Castellcir.

La investigación de las presuntas irregularidades comenzó el pasado noviembre, cuando en una inspección rutinaria los técnicos de la Generalitat advirtieron que en el centro no había suficientes cuidadores. Hace nueve días se encendió otra luz de alarma cuando el médico del centro, Chari Ziar Mohamad, envió al Departamento de Bienestar y Familia una carta en la que informaba de que dejaba el puesto que ocupaba como técnico higiénico-sanitario.

En una segunda inspección, llevada a cabo el pasado martes, las dos técnicas de la Generalitat se encontraron con la despensa del centro prácticamente vacía y sin que ninguna cuidadora les pudiera decir dónde estaba la directora, Dolors Salvador. Según consta en el acta, la directora estaba ausente desde hacía 15 días, con lo que la situación de dejadez del centro había ido a peor.

Una de las cuidadoras, que pidió no ser identificada, explicó ayer a EL PAÍS que "el caos en la residencia era constante". "Muchos días cocinábamos lo que buenamente podíamos, ya que nadie nos traía los ingredientes ni nos decía cómo teníamos que prepararlos". Además, esta empleada afirmó que "la directora solía contratar a mujeres inmigrantes sin ninguna titulación a las que echaba cuando le venía en gana".

El que fue médico del centro también explicó que renunció a su puesto al ver que la situación iba "de mal en peor". Según Chari Ziar, en diciembre advirtió a la directora y propietaria del centro de que abandonaría su puesto si ésta no enderezaba la situación. Poco después Dolors Salvador dejó de ir a la residencia por problemas de salud y pasaron a encargarse del centro su marido y el médico, quien acabó renunciando a su trabajo.

Dolors Salvador, concejal del PP en Sant Quirze Safaja, aseguró ayer que el cierre de su negocio es consecuencia de una "venganza" del médico, a quien también acusó de haberla asediado. Asimismo negó haber maltratado a los ancianos y afirmó que su ausencia de la residencia se debió "a un infarto".

La directora también aseguró que el geriátrico contaba con seis empleados contratados, lo que pusieron en duda una de las cuidadoras y el mismo médico, quienes afirmaron que algunos de los contratados eran familiares de la directora "que nunca aparecían por el centro".

La de Sant Quirze Safaja no es la única residencia clausurada en los últimos meses. La Generalitat cerró nueve en 2001 y siete en 2002 por todo tipo de irregularidades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 31 de enero de 2003