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Hans Küng defiende a Tamayo y ve un "cisma real" dentro de la Iglesia

La FERE retira al teólogo censurado de su panel de conferenciantes

El anatema episcopal contra el teólogo Juan José Tamayo recibió ayer la censura sin paliativos de uno de los mitos del cristianismo contemporáneo, Hans Küng, asesor del Concilio Vaticano II y uno de los teólogos preferidos de Juan XXIII. "[La censura] es un hecho muy triste y la renovada confirmación del cisma real que se da entre la Iglesia de base y la Iglesia jerarquica", dijo Küng. La poderosa federación de religiosos FERE excluyó ayer a Tamayo de su panel de conferenciantes en unas jornadas que se inauguran hoy mismo.

La Federación Española de Religiosos de Enseñanza (FERE) había programado hace cuatro meses a Tamayo para participar en un ciclo de diez conferencias en otras tantas ciudades españolas, dentro de las XII Jornadas de Pastoral Educativa que se inauguran hoy en Madrid. Tamayo remitió en plazo el texto de su intervención, e incluso el lema de las jornadas -Dios, ¿tiene futuro?- había sido tomado por la FERE a partir de un hermoso texto que el teólogo censurado publicó en EL PAÍS hace dos años con el título ¿Qué futuro tiene Dios?

Pero no podrá ser. Tamayo se cayó del ciclo programado por la FERE esta misma semana, tras una polémica decisión tomada en la federación por mayoría. No hubo unanimidad. Pero las congregaciones que expresaron su desacuerdo -algunas así se lo han hecho saber al propio teólogo-, cedieron finalmente a las exigencias de la Comisión Episcopal de Enseñanza, de la que depende esta organización de educadores religiosos. Su presidente, el conservador arzobispo Antonio Cañizares, acaba de tomar posesión de la primatura de Toledo y fue amigo y compañero de Tamayo cuando ambos daban clase en el Seminario de Madrid.

Frente a esos sinsabores profesionales y económicos, el teólogo Tamayo sigue recibiendo muestras de solidaridad, que ayer mismo su editor, Alejandro Sierra, de la editorial Trotta, tradujo en la noticia de que el libro objeto de censura, Dios y Jesús, está agotado en las librerías y tendrá en días nueva edición.

Pero ninguna satisfacción mayor que la compañía fraternal de los colegas. Tamayo ha recibido casi un millar de cartas, a las que ayer se unieron las de dos de los teólogos más perseguidos por Roma, a la vez que más leídos en el mundo cristiano. Se trata de Hans Küng, profesor emérito de la Universidad de Tubinga (Alemania) y asesor del Juan XXIII en el Concilio Vaticano II, y otra del brasileño Leonardo Boff, uno de los fundadores de la Teología de Liberación.

Escribe Küng a Tamayo: "La atmósfera que reina en el Vaticano y en la Iglesia jerárquica está lejos de las promesas que se hicieron en el Concilio Vaticano II y, sobre todo, por Juan XXIII. La carencia de sacerdotes, el abandono de muchas mujeres de la Iglesia, la falta de integración religiosa de los jóvenes, la creciente animosidad de los medios seculares que explotan los escándalos internos de la Iglesia, todo eso y mucho más debería dar que pensar hasta a los tontos que no podemos seguir así. Pero la pregunta es qué línea seguirá el próximo Papa; del actual nada se puede esperar".

Por su parte, Enrique Miret Magdalena, presidente de la Asociación de Teólogos Juan XXIII, de la que Tamayo es secretario general, le recordó ayer a Roma que el impopular Indice de libros prohibidos fue eliminado en 1965 por el Vaticano II y por Pablo VI.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de enero de 2003