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España y Alemania se reparten casi la mitad de los inmigrantes que llegan a Europa

El año pasado, la natalidad en la UE fue la más baja desde la II Guerra Mundial

La población de la UE creció el año pasado en 1,34 millones de habitantes, gracias en buena medida a la inmigración, pues el número de nacimientos (3,99 millones) es el más bajo desde la II Guerra Mundial. Las estimaciones demográficas de Eurostat a fecha 1 de enero de 2003, publicadas ayer, confirman a España, país de emigración en los años cincuenta y sesenta, como uno de los Estados de acogida más importantes de Europa. El 22,1% de los extranjeros llegados a la UE en 2002 se asentaron en España, una proporción que sólo supera ligeramente Alemania, con el 22,4%.

Los primeros datos demográficos de 2002 demuestran también que el envejecimiento de la población europea empieza a tener sus efectos en una mayor tasa de mortalidad, a pesar de la mayor esperanza de vida conseguida por los sistemas socio-sanitarios. Y España, uno de los países más envejecidos del mundo, no podía quedar al margen. "En 2002 debería registrar un aumento más sensible del número de decesos, de alrededor del 4%", dice Eurostat.

También destacan los datos de los diez países del centro y el este de Europa que en poco más de dos años formarán parte de la UE. Esta zona está viendo reducida su población (-1,8 por 1.000), dado que su tasa de natalidad es similar a la de la UE pero no recibe inmigración.

La UE en su conjunto mantiene un saldo migratorio positivo, si bien no se registra la avalancha de años anteriores. De hecho, el ritmo está decreciendo (1,15 millones en 2001; alrededor de un millón el año pasado). El 70% de estos flujos migratorios va a parar a Alemania, España, Italia y Reino Unido. En términos relativos, sin embargo, los que están demostrando una gran capacidad de absorción de inmigrantes son países de tamaño más pequeño, como Luxemburgo (donde la tercera parte de la población es inmigrante), Portugal e Irlanda. Sin remesas de inmigrantes, según constata Eurostat, Alemania, Grecia e Italia ya estarían perdiendo habitantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de enero de 2003