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Un experto en ingeniería civil descarta la caída del viaducto de la Eibar-Vitoria

La seguridad de los viaductos "es mayor en servicio que en construcción"

El viaducto Larreategi de la autopista Eibar-Vitoria (A-1) no corre ningún peligro de desplomarse, según el profesor Iñigo Puente, del Instituto de Ingeniería Civil de la Escuela de Ingenieros de la Universidad de Navarra. El siniestro ocurrido este miércoles al desgajarse tres bloques de hormigón que forman la estructura del viaducto, situado a más de 70 metros de altura, "no afectará a la seguridad de la autopista" porque durante la reparación de los daños producidos "los técnicos de la obra van a extremar todas las medidas de seguridad" antes de abrir la carretera al tráfico, opina Puente.

Las empresas constructoras y la dirección de la obra ya han iniciado los trabajos para garantizar la estabilidad del viaducto antes de continuar con la construcción de esta infraestructura, según confirmaron ayer en la Diputación guipuzcoana. Estas tareas se prolongarán durante al menos cuatro días, periodo en el que la carretera comarcal GI-627 entre Soraluze y Eibar estará cerrada

El doctor en Ingeniería Industrial Iñigo Puente considera que el "fallo" ocurrido en el viaducto Larreategi se ha producido porque "están trabajando al límite", con una técnica de "gran dificultad". La carretera se está construyendo mediante la colocación de dovelas prefabricadas (bloques de hormigón) de tres metros de ancho y 40 toneladas de peso en la parte superior de un pilar de 75 metros de altura. Las piezas se colocan simétricamente a ambos lados de la columna central hasta formar una enorme estructura en voladizo con forma de T. Puente sostiene que el proyecto de construcción ha sido realizado "por la gente más competente de España", por lo que la obra está "en las mejores manos".

Respecto a las causas que originaron el desprendimiento de tres dovelas de uno de los extremos de la T, que quedaron descolgadas unos 70 centímetros del tablero superior, este experto en ingeniería civil descarta un fallo en los cables de acero que sujetan las dovelas en posición horizontal. "Si hubiesen cedido los cables, las piezas de hormigón se hubieran precipitado bruscamente hasta el suelo", sentencia. Tras consultar el caso a los técnicos del Departamento foral de Carreteras, Puente se inclina por "un error en el hormigón o en los mecanismos de unión de las dovelas y los cables".

El profesor de ingeniería advierte de que el viaducto "no correrá ningún peligro" cuando esté asegurada la estabilidad de toda la estructura, y apunta que "el riesgo desaparecerá cuando la autopista esté en servicio". "En estos casos, durante la ejecución del viaducto se acepta una probabilidad de fallo mayor que cuando la carretera está en uso", explica Puente.

El deseo de construir un puente con el menor impacto ambiental posible, con una separación entre pilares muy grande (Larreategi tiene 90 metros entre las columnas), obliga a "trabajar en una situación límite, con unos controles de calidad máximos". No obstante, Puente afirma con firmeza que "el viaducto no se va a romper" y se inaugurará "con todas las garantías" porque "los fallos sólo pueden producirse durante la ejecución" del viaducto.

En este sentido, antes de abrirse este tramo de la autopista Eibar-Vitoria, el viaducto Larreategi será sometido a "las más exigentes" pruebas de carga y resistencia, consistentes en ocupar los 480 metros del puente con camiones cargados de arena. "Tras este percance, los constructores y proyectistas de la obra van a ser mucho más garantistas antes de permitir el paso de vehículos", afirma Puente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de enero de 2003