El Papa alerta del peligro de aceptar la violencia frente al terrorismo

Juan Pablo II invitó ayer, en su tradicional homilía de Navidad, a sofocar los "siniestros centelleos de un conflicto que puede ser evitado con el esfuerzo de cada uno", refiriendose a una futura guerra en Irak y recordó la Navidad como un misterio de paz y de alegría "a pesar de todo". El Papa apeló a la cordura de las naciones para interrumpir la "inútil espiral de ciega violencia en Tierra Santa y en Oriente Próximo". Sin mencionar Irak ni a otros países, ni a la comunidad internacional, el mensaje para evitar una guerra fue claro y alertó además sobre el peligro aceptar la violencia por temor al terrorismo: "Desde la gruta de Belén se eleva hoy una llamada apremiante para que el mundo no caiga en la indiferencia, la sospecha y la desconfianza, aunque el trágico fenómeno del terrorismo acreciente incertidumbres y temores".

El Papa Wojtyla se refirió también a otras regiones del mundo golpeadas por las dificultades, en especial Africa, "donde carestías devastadoras y luchas intestinas agravan las condiciones, ya precarias, de pueblos enteros".

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