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ESPECIAL MI AVENTURA

Recuerdos de los cinco continentes

Las vacaciones más intensas y exóticas de los lectores

En bus por la ruta de la seda

SIEMPRE HABÍA soñado con viajar a la legendaria Samarkanda. Sólo pronunciar su nombre evoca la época dorada de la ruta de la seda, las interminables caravanas que confluían entre Oriente y Occidente, en un lugar donde se daban cita China, la India, Persia, Siria..., pero también Constantinopla, Venecia o el mismísimo reino castellano de Enrique III. Yo asociaba la llegada a Samarkanda con haber recorrido los infinitos caminos que paraban en ella, atravesando infranqueables cordilleras e inhóspitos desiertos; pero llegué como suelen hacerlo los pocos turistas que la visitan, en autobús desde Tashkent, nada más prosaico para alguien que había ansiado vislumbrarla en el horizonte desde las empinadas cumbres del Pamir. Pero Samarkanda no existe, al menos la que yo hubiera querido ver y sentir: aquella que recorrió y cantó el poeta iraní Omar Khayyán, la que gobernó el gran visir selyúcida Nizam al Mulk. Hay que imaginarla, pues todo sucumbió, desapareció para siempre bajo el dominio del cruel conquistador Timur Lang o Gran Tamerlán. Quedan unos cuantos ejemplos arquitectónicos, como la mezquita de Bibi Janum o la necrópolis de Sha-i-Zinda. Pero tal vez la obra más perfecta de Samarkanda sea la agradecida sonrisa de sus gentes. Ellos tienen los hermosos rostros del más exótico mestizaje, que une rasgos de las etnias uzbeka con la tayika, eslava, tártara o mongol.

JOSÉ LUIS PLAZA CHILLÓN. LA IRUELA (JAÉN)

Retrato en la playa de los canguros

MI LLEGADA a Australia iba cargada de recomendaciones de todo tipo... adéntrate en el desierto, no olvides bucear en la Gran Barrera de Coral, un paseo nocturno por el Rain Forest, camina por sus impolutas ciudades y admira la bahía de Sydney. Todo ello fue cumplido, en especial la Gran Barrera, a la que partimos desde el pueblo de Cairns. Paraíso para los buceadores, el sistema de visitas organizado incluye barcos excelentemente equipados que se detienen en zonas acotadas. Antes de bajar al agua, los guías dan una charla para concienciar a los visitantes sobre la fragilidad de los fondos marinos. Un motivo más de admiración por un país respetuoso con el medio ambiente y cuyo mayor tesoro reside en la variedad de especies animales. Pero de lo que nadie me había hablado antes de partir fue de la playa de los canguros, en el sur del país, Peable Beach. Una gran extensión de arena blanca poblada por decenas de canguros que con sus saltos nos distraían de la contemplación del paisaje, pero que con su docilidad y gracia para pedirnos comida supieron ganarnos plenamente.

DAVID GARCÍA DEL CANTO. MADRID

Glaciares y caudalosas cataratas en Islandia


ISLANDIA TIENE una población de 278.000 personas esparcidas en una superficie de 103.000 kilómetros. ¿Qué nos impulsó a viajar a esa isla? Nadie nos había hablado de Vatnajökull, un glaciar de 8.300 kilómetros cuadrados, más grande que todos los glaciares de la Europa continental juntos. No sabíamos de su abundancia en cataratas, altas como la de Glymur, caudalosas como Selfoss o espectaculares como Godafoss. No sospechábamos, cuando decidimos alquilar un coche para recorrerla, que el estado de las carreteras nos iba a traer tantas sorpresas y aventuras. Intuímos algo sobre su paisaje volcánico, a veces casi lunar, y sí esperábamos la variada avifauna. Creo que fue precisamente el desconocimiento que teníamos sobre este país el que nos impulsó a recorrerlo sin descanso.

ALBERTO URUBURU. VALENCIA

Atardecer africano

SIEMPRE QUE llegan los turistas a Endeé, Malí, se sientan y comentan los avatares de la marcha que les trajo hasta aquí. Y siempre se detienen a hablar de la puesta de sol desde el borde de la falla de Bandiagara sobre la inmensidad de la planicie. Un espectáculo sobrecogedor. Y hablan de los baobabs. Hay quien dice que eran unos árboles tan hermosos que Dios les dio la vuelta, dejando al aire sus raíces. Son las auténticas catedrales africanas.

JESÚS LENS ESPINOSA. GRANADA

Adrenalina en Patagonia

DESDE AQUÍ contratamos únicamente el billete de avión más barato, el resto fue dejarse llevar por la hospitalidad de los chilenos. Viajar en autobús de Puerto Natales a Punta Arenas, mientras está nevando y con la carretera hecha una pista de patinaje, te hace descargar adrenalina. Pero la gente sigue tan tranquila como siempre. La Patagonia chilena depara un viaje diferente para amantes de la aventura.

MIRIAM CONTRETAS BUENO. ALBACETE

La fuerza de la jungla

HOY, EN Angkor, Camboya, podemos hacernos una idea de la capacidad silenciosa de destrucción de la jungla. Porque algunos de los monumentos sin restaurar están literalmente estrangulados por las plantas trepadoras, que parecen surgir en cada grieta y bajan por las balaustradas. Bloques de piedra han sido desplazados por los árboles. La última inscripción de Angkor Vat data de 1747. En el siglo XIX todo estaba enterrada bajo una densa selva.

MERCEDES VERDERA. BARCELONA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de diciembre de 2002