Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los descendientes de andalusíes dicen que la Ley de Extranjería los margina

Ibn Azzuz exige disculpas al Rey por la expulsión de los moriscos

Mohamed Ibn Azzuz Hakim, decano de los hispanistas marroquíes, denunció ayer en Granada que la Ley de Extranjería española discrimina a los descendientes de los andalusíes expulsados por los Reyes Católicos en 1492 respecto a los sefardíes judíos, también expulsados ese año, que sí tienen un tratamiento específico en la ley y a quienes, además, el rey Juan Carlos pidió perdón en 1992.

Mohamed Ibn Azzuz Hakim, autor del libro La tragedia de Al-Ándalus, historiador y poseedor de uno de los archivos histórico documentales sobre la España musulmana más importantes que existen, explicó que los descendientes de los granadinos musulmanes de Al-Ándalus no tienen el trato preferencial que poseen otros colectivos en la actual Ley de Extranjería, como los sefardíes (los descendientes de los judíos que fueron expulsados por un decreto de los Reyes Católicos de marzo de 1492). "La Ley de Extranjería", dijo, "es el último agravio a la diáspora andalusí que vive en Marruecos, porque a nosotros no se nos da un tratamiento preferencial como se ha hecho con los judíos sefardíes".

Diáspora andalusí

"La diáspora andalusí", añadió, "se considera con más derecho que un filipino, que un hispanoamericano, que un ecuatoguineano, un andorrano o un portugués [a quienes se le otorgó un tratamiento preferencial en la Ley de Extranjería de 1985], porque nosotros somos descendientes de españoles que simplemente profesaban una religión distinta a la de los cristianos".

"La Ley de Extranjería", señaló, "es una discriminación y una injusticia para nosotros, puesto que somos españoles, descendientes de unos antepasados que profesaban en España la religión musulmana".

Mohamed Ibn Azzuz Hakim recordó que en febrero de este año envió una carta al rey Juan Carlos en la que solicitaba que revocara el edicto de expulsión de los Reyes Católicos de 1502, igual que hizo con el edicto de expulsión de los judíos de 1492. "Vuestra Majestad", rezaba la carta, "ha tenido a bien reparar el agravio hecho al colectivo judío, revocando el edicto del año 1492 y presentando públicamente las excusas debidas a las judíos (sefardíes o no) en la persona del presidente de Israel". El historiador solicitaba la misma medida para los musulmanes andalusíes.

También recordó que jamás hubo un acto de Toma de Granada, que es lo que se celebra anualmente en la ciudad cada 2 de enero, sino un tratado internacional. "En Granada", argumentó Mohamed Ibn Azzuz Hakim, "hubo una entrega pacífica del reino en virtud de un tratado entre dos naciones, la nación musulmana de Al-Ándalus y la nación castellano-cristiana. En ese tratado, las Capitulaciones, los Reyes Católicos, por diez veces, llegaban a prometer que jamás dejarían de respetar el derecho de los andalusíes".

Ese incumplimiento de las capitulaciones, según Ibn Azzuz, "ha tenido unas nefastas consecuencias sobre las relaciones hispano-marroquíes durante cinco siglos, que fueron de latente hostilidad y sus efectos continúan siendo hoy causa de tensión, desconfianza y recelo entre España y Marruecos".

El historiador señaló que hoy existen en Marruecos tres millones de personas que hablan el castellano y un millón que lo dominan por completo y que mantienen sus apellidos españoles y recuerdo de sus antepasados andalusíes.

El decano de los hispanistas marroquíes ofreció ayer una conferencia invitado por el colectivo Manifiesto 2 de Enero, un nutrido grupo de intelectuales y artistas que reclaman una celebración diferente del Día de la Toma, en el que se festeja la entrada de los Reyes Católicos como un hecho heróico y victorioso. En el colectivo se encuentran personas como Ian Gibson, Amín Maalouf o Antonio Gala, que reivindican unos actos de convivencia entre dos culturas.

Españoles musulmanes

El hispanista Ian Gibson fue ayer tajante y claro: "¿Qué pasó aquí hace cinco siglos?", se preguntó para responder inmediatamente: "Pues que los católicos españoles expulsaron a los judíos españoles y a los musulmanes españoles". Gibson tiraba así por tierra el mito que se ha alimentado durante siglos de que los musulmanes eran árabes, extranjeros, intrusos, invasores o conquistadores. "Eran, simplemente, musulmanes españoles".Gibson coincidió con Mohamed Ibn Azzuz en que "el asunto pendiente del desagravio es algo que está candente todavía", y que la carta que el hispanista marroquí le escribió al rey Juan Carlos el pasado año "va a hacer historia".Ian Gibson también incidió en el hecho de que la entrega de Granada a raíz de las Capitulaciones entre Boabdil y los Reyes Católicos fue "traicionada" por los monarcas cristianos apenas diez años más tarde, en una ofensiva que culminaría con la expulsión de los moriscos en 1610.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de diciembre de 2002

Más información