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APUNTES

La calidad y financiación universitaria, a revisión

El actual modelo de financiación plurianual del Sistema Universitario Público Valenciano (SUP) y, sobre todo, la aplicación real que de él se deriva "no tiene en cuenta las notables disparidades cuantitativas y cualitativas de las universidades" que lo integran. La extinción del plan, cuya vigencia se agota justamente durante el ejercicio presupuestario de 2003, exige desde el punto de vista de la Universitat de València "un nuevo modelo con cambios radicales en algunas variables y parámetros, que debería de considerar la importancia creciente del área de investigación". El equipo rectoral de Francisco Tomás se propone renegociar un modelo -que considera necesario para dar estabilidad al conjunto del SUP- pero que "no sea lesivo con la Universitat y que permita afrontar las necesidades sin tensiones".

En los mismos términos se ha pronunciado ya la Universidad de Alicante, que pese a haber puesto en marcha un modelo pionero de digitalización de fondos literarios a través de la Biblioteca Virtual Cervantes (con un coste anual superior a 7,2 millones de euros, 1.200 millones de pesetas), se siente discriminada en la obtención dinero adicional en base a objetivos de calidad.

Así, uno de los caballos de batalla del sistema universitario público para este curso será cómo gestionar los gastos que conlleva la aplicación de la cuestionada Ley Orgánica de Universidades (LOU) -que conlleva un aumento de las contrataciones y del sistema de complementos retributivos a cargo del presupuesto ordinario- y unas primas a la "calidad" de las universidades, cuyas variables en buena medida discrepan de los planes de calidad diseñados y aprobados por las universidades en base a las "reglas del juego" que pactaron con el Consell para el periodo 1999-2003.

Por ejemplo, la Universitat en sus Líneas generales presupuestarias para 2003, contempla entre sus objetivos prioritarios "promover la calidad de las universidades". Y entre los proyectos a implantar prevé, por ejemplo, la creación de un innovador Comité de Calidad, que se constituirá como un órgano colegiado de consulta y planificación, dirigido a "supervisar el programa de evaluación institucional". Un segundo gran frente lo constituye un Plan de Formación del profesorado y del Personal de Administración y Servicios (PAS).

El claustro también ha aprobado la puesta en marcha de una Oficina de Convergencia Europea (OCE): que aborde desde ya la adecuación de los actuales planes de estudio y títulos dentro de las coordenadas y plazos firmados por los Quince en Bolonia en 1999 para tener listo un "espacio universitario europeo" antes de 2010. Algo que, paradójicamente, según las universidades españolas no aborda en profundidad el polémico marco legal estatal aprobado por el PP. Los programas de Informatización, digitalización del sistema de Bibliotecas y la ampliación de la Oferta Deportiva, tanto de competición como en lo relacionado con nuevas líneas de Integración de personas con discapacidades en las áreas de deporte no competitivo; así como la puesta en marcha de un Observatorio Ocupacional, centran buena parte del eje estratégico de la Universitat para mejorar la calidad.

Sin embargo, el modelo de financiación por objetivos revisado por la Dirección General de Universidades no parece contemplar, a juicio de la universidad, este "esfuerzo" en todas las direcciones por construir un espacio universitario moderno y acorde con el siglo XXI. El director general Salvador Forner considera, por contra, que los indicadores son los adecuados y que la financiación del Consell para objetivos de calidad "se ha incrementado en 11 puntos", pasando del 48,3% del cumplimiento de la financiación por objetivos al 59,3% en 2001".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de diciembre de 2002