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CATÁSTROFE ECOLÓGICA EN GALICIA | Debate sobre la gestión del desastre

El Rey toma la iniciativa de visitar el lunes las poblaciones afectadas por la catástrofe

Aznar no ve motivos para la alarma y asegura que la limpieza "continúa a ritmo muy rápido"

Roma El rey Juan Carlos visitará el próximo lunes la zona afectada por el vertido del Prestige, según anunció ayer en Roma José María Aznar, que se ha mantenido personalmente alejado del lugar de los hechos. La visita es "iniciativa de la propia Casa del Rey", según indicó a este diario un portavoz de La Zarzuela, aunque refrendada por el Gobierno, como es preceptivo. Don Juan Carlos estará en la Costa da Morte acompañado por el vicepresidente Mariano Rajoy, y por el presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga Iribarne. El PSOE ha valorado "muy positivamente" la iniciativa del Rey.

José María Aznar justificó la pasada semana en Praga su decisión de no viajar a Galicia para ver los destrozos causados por el derrame del Prestige en la Costa da Morte porque, dijo, no tenía intención de hacerse "una foto" a fin de obtener réditos políticos de una catástrofe. El presidente del Gobierno ha criticado, además, al secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, que viajó a la región pocos días después del suceso. Para Aznar, Zapatero sólo trata de explotar el desastre con fines electorales y de "mercadear políticamente con el dolor ajeno".

Ayer el presidente del Gobierno incidió en Roma en ese argumento, al asegurar que "el conjunto de las medidas adoptadas por el Gobierno es adecuado y fue aprobado la semana pasada por todos los grupos en el Parlamento". "No me parece muy serio", añadió, "quejarse de esas medidas y votarlas al mismo tiempo en el Congreso".

Aznar habló así tras afirmar que no hay motivos para la alarma y que los trabajos de limpieza de la contaminación creada por el Prestige proceden satisfactoriamente, con las limitaciones que marca la meteorología, "algo", añadió, "que todavía no controla el Gobierno". El presidente anunció al mismo tiempo que Portugal e Italia se unen desde ayer al acuerdo hispano-francés alcanzado el martes en Málaga por el que cada país inspeccionará en sus aguas territoriales los buques monocasco de más de 15 años y los expulsará si presentan peligro.

"Soy muy consciente de que la capacidad de crear alarma es ilimitada. Se puede incluso hacerlo conscientemente y probablemente no existen elementos de contrastación de algunas informaciones", dijo refiriéndose a las noticias difundidas por una organización ecologista de que el fuel derramado por el Prestige contiene elementos cancerígenos peligrosos y las noticias de que el presidente de la Xunta, Manuel Fraga, ha constatado que la composición del combustible es anómala. "Hay alarmas muy poco justificadas", insistió.

Según el presidente español, "los trabajos de limpieza continúan a ritmo muy rápido, en la medida que permiten las circunstancias meteorológicas que todavía el Gobierno no controla", dijo, antes de ironizar sobre lo injusto que sería responsabilizar al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, del mal tiempo y las inundaciones que han asolado esta semana algunas regiones de Italia.

Se trabaja "en ocho centros de operaciones", explicó, "hay más de 800 personas dedicadas a la recogida del alquitrán y se han retirado ya 2.135 toneladas de restos". Pero las olas en el mar de Galicia, recordó, alcanzan estos días "los cuatro o cinco metros, y los buques de limpieza no pueden operar con olas de más de dos metros y medio". Por ese motivo, añadió, los siete buques disponibles llevan dos días sin poder emplearse en la batalla contra la marea negra, pero lo importante es que trabajarán en cuanto el tiempo cambie.

"Hago una apelación especial a la responsabilidad de todos para no crear alarmismos innecesarios", concluyó.

El presidente del Gobierno hizo estas afirmaciones durante la conferencia de prensa que celebró en Roma junto al presidente del Consejo de Ministros de Italia, Silvio Berlusconi, al término de la undécima cumbre hispano-italiana. Los dos líderes anunciaron que Italia se suma también, al igual que lo ha hecho Portugal, al plan hispano-francés de controlar en el mar buques vetustos para expulsarlos si resultan peligrosos. Aznar informó de que Portugal implantó este sistema ayer mismo, al tiempo que apoya, como italianos y franceses, que la próxima Cumbre de Copenhague debata el plan europeo de seguridad marítima elaborado por el presidente español en nueve puntos.

Desde París, el primer ministro luso, José Manuel Durao Barroso, confirmó que se suma al plan contra los buques basura. "Debemos trabajar juntos, sin egoísmos nacionales", dijo tras admitir que en el caso del Prestige ha habido "problemas de coordinación técnica".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de noviembre de 2002