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Don Felipe entrega a Sol Alameda el Premio Francisco Cerecedo

La Asociación de Periodistas Europeos reconoce la "agudeza" de sus entrevistas

La periodista Sol Alameda (Burgos, 1943) recibió ayer el Premio de Periodismo Francisco Cerecedo, que convoca desde hace 19 años la Asociación de Periodistas Europeos y que en esta ocasión ha reconocido "la agudeza" de sus numerosas entrevistas. La periodista de EL PAÍS destacó la peculiaridad de ese género periodístico, en el que "se necesita la ayuda del entrevistado incluso desde el desacuerdo".

Sol Alameda ha cultivado con éxito la entrevista desde sus inicios profesionales, tanto en prensa escrita -entrevistas de fondo para EL PAÍS- como en televisión, donde colaboró para Informe Semanal y codirigió el programa Teleobjetivo. El jurado que otorgó este premio estaba compuesto por veteranos periodistas como Carlos Luis Álvarez, Walter Haubrich, Javier Ayuso, Lola Marchena, Nativel Preciado o Jesús Ceberio. Junto a ellos estuvo también el recientemente fallecido Luis Carandell, a quien Alameda recordó ayer especialmente.

No es menos destacable el grupo de profesionales del periodismo que han recibido el Francisco Cerecedo otros años, como Maruja Torres, Manuel Vicent, Francisco Umbral, Carmen Rico Godoy, Juan Cueto o Fernando Savater.

"Yo hago entrevistas. Es un género periodístico que tiene una peculiaridad: quien lo realiza necesita la ayuda de otra persona que colabore estrechamente con él, aun desde el desacuerdo, para llevar a cabo el trabajo", explicó Alameda. Una tarea que comparó con la del espadachín, "que siempre se ve obligado a contar con su oponente, ya sea para hacer esgrima de salón o para batirse en duelo, y que, en ambos casos, no debe perder de vista los ojos de su contrario...".

Alameda destacó el encuentro "en la tercera fase que se produce" cuando, de pronto, uno se encuentra entre los entrevistados con "alguien cuya vida y actividad saltan por encima de lo convencional". Eso le ha ocurrido en la última temporada con dos personas: un misionero que trabaja en Sierra Leona y una canadiense que se ha pasado gran parte de su vida adulta entre orangutanes. Pero la periodista agradeció "a los simpáticos y a los antipáticos, a los fáciles y a los difíciles, a los generosos y a los tacaños", la ayuda prestada en sus años de trabajo.

El príncipe Felipe que entregó el premio a Sol Alameda, dijo que los entrevistadores conocen "el difícil secreto del diálogo, que es la virtud social por excelencia y la condición más segura de la convivencia y la armonía pública". Don Felipe resaltó así la labor de la periodista premiada y recordó a Luis Carandell (fallecido en agosto), un periodista "de raza".

Sol Alameda sigue disfrutando con su oficio porque el periodismo ya forma parte de su vida, y considera que "trabajar en libertad y con sentido del humor" son dos cualidades que, unidas a una buena pluma, se convierten en símbolo del buen periodismo, "como lo fue Cuco Cerecedo". "Si las generaciones futuras lo toman como ejemplo, disfrutarán más y serán mejores en su trabajo", dijo.

Cerecedo fue corresponsal de guerra y murió a los 37 años en un viaje de trabajo en Colombia. Está considerado un representante destacado de la generación de periodistas que luchó desde la prensa contra la dictadura franquista.

Al acto de entrega del premio, dotado con 24.000 euros, asistieron, entre otros, el presidente del BBVA (que patrocina el premio), Francisco González; el magistrado del Tribunal Supremo Clemente Auger; el presidente del Grupo PRISA, Jesús de Polanco; los políticos Trinidad Jiménez y Joaquín Almunia; un nutrido grupo de representantes del mundo cultural como Ariadna Gil, Sancho Gracia y David Trueba; la editora de Abc, Catalina Luca de Tena, y colegas de Alameda, entre los que se encontraban Miguel Ángel Gozalo, Francisco Basterra, Francisco Giménez-Alemán y Daniel Gavela.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de noviembre de 2002