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EL NAUFRAGIO DEL 'PRESTIGE'

El 'Prestige' comunicó a diversos organismos marítimos que su destino era Gibraltar

Aznar anuncia que España ejercerá las acciones que correspondan en derecho internacional

El propio petrolero Prestige, sus armadores y el capitán fueron quienes comunicaron a distintas instancias marítimas que su puerto de destino era Gibraltar. El embajador británico reiteró ayer que el petrolero no tenía "nada que ver" con la colonia. Pero el delegado del Gobierno en Galicia, Arsenio Fernández de Mesa, mostró tres documentos que, a su juicio, evidencian que la carga estaba destinada a la colonia británica. El presidente del Gobierno, José María Aznar, declaró que España se reserva el derecho de emprender "cuantas acciones pueda tomar con arreglo al derecho marítimo internacional".

El embajador británico, Peter Torry, lamentó el "lío" armado por los medios de comunicación: "Si hay evidencias de casos de incumplimiento de la normativa en Gibraltar, que den los detalles", desafió. Durante una rueda de prensa celebrada en Playa Bávaro (República Dominicana), donde participa en la XII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, el jefe del Ejecutivo español, José María Aznar, planteó la posibilidad de exigir responsabilidades, pero no citó ni al Reino Unido ni a Gibraltar: "Se ha producido un accidente muy grave y quiero manifestar mi preocupación personal y la del Gobierno. Se ha actuado con la mayor celeridad hasta conseguir alejar lo más posible la amenaza de las costas gallegas". "Los puertos donde ha recalado el barco deberían haberle exigido el cumplimiento de las disposiciones vigentes. España se reserva el derecho de emprender cuantas acciones sean necesarias para exigir responsabilidades", añadió, informa Peru Egurbide.

Pese a lo que le ha ocurrido en ruta, la cuestión de a dónde se dirigía el barco no es baladí, porque el buque, al que le habían detectado dos fallos de seguridade en 1999 en los puertos de Rotterdam y Nueva York, no podría tocar en puertos europeos.

Si el petrolero hacía prácticamente una ruta regular entre Letonia y Gibraltar, como aseguraron las autoridades españolas al principio del suceso, eso significaría que la colonia británica, exenta de varias normativas comunitarias, tampoco controlaría la seguridad de los buques que arriban a ella.

La lucha en el mar para evitar que el petrolero, y sobre todo su carga, se hunda, se ha trasladado ahora a la costa, pero desde primera hora del siniestro hay también una batalla diplomática en tierra. A raíz de las informaciones que aseguraban que el destino de la carga era Gibraltar, el Gobierno español afirmó que reclamaría del Tribunal de Luxemburgo sanciones al Reino Unido y a Grecia (sede de la empresa armadora y habitual puerto de atraque del Prestige). Cuando el asunto empezó a tener relevancia y a pintar mal, esas informaciones fueron desmentidas al principio por las autoridades de la colonia y posteriormente por el Gobierno británico.

Ayer, el delegado del Gobierno en Galicia, Arsenio Fernández de Mesa, exhibió tres documentos que consideró "incontestables" sobre el destino final de las 77.000 toneladas de fuel que lleva el Prestige en sus bodegas. El primero es el documento de despacho de la carga, el emitido por la agencia transitaria, Kompass Tranzits Ventspils, en el que comunica que el Prestige, de bandera de Bahamas, al mando del capitán Apostolos Mangouras, zarpará del puerto letón de Ventspils con destino a Gibraltar "for orders", indicación que, según el director general de Marina Mercante, José Luis López Sors, implica "que debería atracar y descargar allí y después recibir órdenes sobre la nueva ruta".

El segundo documento es la comunicación de Ushant VTS, el servicio de control marítimo francés situado en la Bretaña, que da cuenta del paso del petrolero por su zona de vigilancia el 11 de noviembre, en la que figura asimismo Gibraltar como destino, y especifica que la carga son 77.033 toneladas de fuel.

El tercer documento es el fax que el pasado día 13 el Centro Nacional de Coordinación y Salvamento de España envió a distintos organismos para notificar que el buque tanque Prestige, "procedente de Letonia y con destino Gibraltar, tiene una escora de 25 a 30 grados banda de estribor".

Con los papeles en la mano, Fernández de Mesa los consideró "pruebas incontestables de que el Gobierno de España ha dicho la verdad en esta cuestión". "Las informaciones de los centros de control francés y español están grabadas en cinta", añadió. "Además, la propia armadora indicó en un primer momento que su destino era Gibraltar, y ayer nos lo confirmó verbalmente la compañía privada de salvamento Smit Tak, que se ha hecho cargo de las operaciones de rescate del petrolero", aseguró el delegado del Gobierno en Galicia.

El destino del barco o de la carga ha generado acusaciones y desmentidos cruzados entre los gobiernos británico y español. La comisaria europea de Transportes y Energía, Loyola de Palacio, impulsora de los paquetes normativos de seguridad marítima llamados Erika (nombre del barco que ocasionó la última marea negra en Europa) llegó a relacionar el incidente del petrolero con el contrabando y la evasión de impuestos en el Peñón.

El embajador británico, Peter Torry, calificó las declaraciones de la comisaria de "lamentables" e insistió que la ruta del Prestige era Letonia-Singapur, basándose en un escueto comunicado de la compañía suiza consignataria del buque, Crown Resource, que indicaba también que su destino era el puerto asiático, aunque citaba como origen San Petersburgo.

Torry aseguró asimismo que su país no ha recibido ninguna carta oficial de protesta de la Comisión Europea o del Gobierno español.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de noviembre de 2002