La Iglesia, en la mira
(...) No se sabe quién está tras el secuestro de monseñor Jorge Enrique Jiménez, obispo de Zipaquirá y presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), y del padre Desiderio Orjuela. (...) El comandante de la XIII Brigada ha responsabilizado a las FARC. (...) No han pasado ocho meses desde el asesinato del arzobispo de Cali, monseñor Isaías Duarteo, ni se han borrado las imágenes dramáticas de otros ocho crímenes contra religiosos (siete sacerdotes y una monja) perpetrados en lo que va corrido del año cuando se produce este secuestro, que lo primero que confirma, sean quienes sean sus autores, es la lamentable verdad de que la Iglesia católica está en la mira.
(...) Un programa de protección puesto en pie por la policía después del asesinato de monseñor Duarte ha conducido a la creación de cerca de 800 'frentes parroquiales' (...), con el propósito de (...) prevenir atentados, secuestros o ataques a los miembros de sus iglesias. (...)
La Iglesia podrá ser parte del establecimiento, pero cumple una labor humanitaria y ha ejercido un papel en los procesos de paz que la hacen merecedora de una suerte menos injusta y del respeto de los grupos armados. (...) Hacemos un llamado a las FARC para que digan con toda claridad si asumen o no la responsabilidad del secuestro de monseñor Jiménez y el padre Orjuela. (...) Si les queda un ápice de decencia tienen que explicarle al país, o bien que no lo secuestraron, o bien que han decidido poner a la Iglesia entre los innumerables blancos inocentes de esta su insensata guerra.
Bogotá, 13 de noviembre


























































