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Reportaje:

Al rescate de las 'autopistas' verdes

La desidia de la Administración amenaza el inmenso patrimonio ecológico de las cañadas reales

La red de cañadas reales, un corredor ecológico de patrimonio público formado por miles de kilómetros que cruzan España de norte a sur, ha sido invadido e inutilizado por cientos de construcciones ilegales y obras de infraestructuras sin que exista una política clara de rehabilitación por parte de la Administración. Los ecologistas afirman que esas autopistas verdes, que son de todos como los ríos y playas, deben recuperarse por su alto valor turístico y porque desarrollan un papel clave en la naturaleza al servir como ejes de conexión entre ecosistemas diferentes. El Ministerio de Medio Ambiente se muestra perezoso en sus acciones y ha emprendido el largo camino para recuperar las cañadas reales a paso de tortuga. La red de cañadas reales, un corredor ecológico de patrimonio público formado por miles de kilómetros que cruzan España de norte a sur, ha sido invadido e inutilizado por cientos de construcciones ilegales y obras de infraestructuras sin que exista una política clara de rehabilitación por parte de la Administración. Los ecologistas afirman que esas autopistas verdes, que son de todos como los ríos y playas, deben recuperarse por su alto valor turístico y porque desarrollan un papel clave en la naturaleza al servir como ejes de conexión entre ecosistemas diferentes. El Ministerio de Medio Ambiente se muestra perezoso en sus acciones y ha emprendido el largo camino para recuperar las cañadas reales a paso de tortuga.

Desde que en 1995 se aprobó la Ley de Vías Pecuarias, el Ministerio de Medio Ambiente sólo ha recuperado 250 de los 10.000 kilómetros de la red nacional de cañadas reales, es decir, un 2,5% de las autopistas verdes, por donde durante siglos trashumaban millones de cabezas de ganado. Ovejas, cabras, vacas y caballos, conducidos por pastores y vigilados por mastines cruzaban España de norte a sur, en primavera y en otoño, en busca de los pastos frescos del norte en verano y del suave clima de las dehesas extremeñas o andaluzas en invierno. Fueron los años de la poderosa Mesta, cuando España tenía el monopolio mundial de la apreciadísima lana de las ovejas merinas.

Pero los tiempos han cambiado. Ahora los grandes rebaños trashumantes viajan en trenes o camiones y aquellas vías pecuarias, un gigantesco parque verde de patrimonio público, sufre el abandono y la invasión ilegal de construcciones no autorizadas. Y de no poner urgentes remedios a estas ocupaciones piratas, las tradicionales cañadas reales pueden acabar desapareciendo. Los colectivos ecologistas llevan años alertando de esta grave situación y proponiendo que los miles de kilómetros de los corredores ecológicos se conviertan en nuevas rutas turísticas, deportivas y culturales.

España tiene 115.000 kilómetros de vías pecuarias de distinto tipo (cañadas reales, cordeles y veredas), casi tres veces el perímetro de la Tierra. Nueve cañadas reales componen la red nacional de vías pecuarias y suman 10.000 kilómetros, distancia que separa Madrid de Nueva York. De esos 10.000 kilómetros, Medio Ambiente ha recuperado sólo 250, un 2,5%, es decir, el tramo que une Madrid con Salamanca.

Andalucía, adelantada

Si la inversión económica sirve de espejo para reflejar el esfuerzo por rehabilitar las cañadas reales, las comunidades autónomas superan con creces al Gobierno. El Ministerio de Medio Ambiente destina 600.000 euros este año a la recuperación de las vías pecuarias cuando sólo Andalucía ha invertido 16 veces más: 9,6 millones de euros, un 70% proveniente de fondos europeos.

Según el PSOE la escasa inversión del Gobierno para recuperar las cañadas indica 'el nulo interés del PP en el asunto, así como su sumisión a la política del ladrillo, del urbanismo voraz', dice Víctor Morlán, portavoz de Medio Ambiente en el Congreso.

Los 243 kilómetros rehabilitados pertenecen a una sola cañada real, la Soriana Occidental, cuyo recorrido alcanza los 693 kilómetros. Los dos tramos rehabilitados de esta autopista verde que conecta el pico de Urbión con las dehesas extremeñas son los de Segovia (de Ayllón a Villacastín), y Extremadura, (entre Cáceres y Badajoz).

'El Ministerio de Medio Ambiente ha empezado por rehabilitar los tramos más sencillos, aquellas zonas despejadas sin intrusismo porque nuestro presupuesto es muy modesto y no nos permite avanzar más rápido. En un plazo de 10 años habremos recuperado los 10.000 kilómetros de cañadas reales, cuya titularidad pertenece a las comunidades autónomas y no al ministerio', afirma Juan Manuel Mangas, jefe del Servicio de Bienes y Patrimonio Forestal. La rehabilitación de una cañada consiste en la recuperación de su trazado, el amojonamiento del mismo y su reforestación. El ministerio firmó este mes un convenio con Navarra para recuperar dos tramos de vías pecuarias, que suman 164 kilómetros, y darles un uso turístico. 'Ya hay empresas que alquilan caballos o bicicletas y que han convertido esos tramos de cañada en rutas', explica Mangas. Medio Ambiente proyecta firmar seis convenios más a partir del año que viene con otras comunidades.

Andalucía es la comunidad con más vías pecuarias, 33.000 kilómetros, y la pionera en su recuperación. El trabajo no ha sido fácil. La Junta recurrió a los tribunales para obligar al propietario de una finca a secar un embalse ilegal que había construido sobre una vía pecuaria. Andalucía es la única autonomía que ha incluido las vías pecuarias en su plan de ordenación del territorio. Las ha definido como 'estructuras lineales de vertebración del territorio' y clasificado como 'suelo no urbanizable especialmente protegido', explica la jefa del Servicio de Medio Ambiente, Inmaculada Ortiz. Además, se ha rehabilitado, con una inversión de 1,8 millones de euros, el denominado corredor de las dos bahías, 60 kilómetros de vías pecuarias que conectan el parque natural de la Bahía de Cádiz con el de Los Alcornocales. Se han reforestado algunos tramos de este corredor con especies vegetales autóctonas y han compactado el suelo para que lo usen las bicicletas. 'Estas vías pecuarias se han afianzado como rutas turísticas donde la gente pasea, monta en bici o a caballo', comenta Ortiz.

Castilla-La Mancha

Algo similar pretende la Junta de Castilla-La Mancha (cuenta con 3.441 kilómetros de cañadas reales) con un borrador de ley regional de vías pecuarias. Proyecta, junto con el ministerio, el deslinde de un tramo de 500 kilómetros de la cañada real conquense. 'Actuamos en la medida que podemos porque las vías pecuarias están inmersas en el tejido urbano de muchas localidades', dice Alberto Saiz, director general del Medio Natural de la región.

La asociación Ecologistas en Acción denuncia que muchas veces es la propia Administración la que invade las cañadas reales o hace la vista gorda cuando se ocupan. 'Por ejemplo, sólo la carretera M-45, construida por la Comunidad de Madrid, corta 19 vías pecuarias sin ofrecer pasos alternativos para el ganado', afirma María Ángeles Nieto. Muy significativo es que el rebaño de 2.500 ovejas que pasaba por la Puerta de Sol de Madrid desde 1993, convirtiendo cada año la trashumancia en una fiesta popular, deje de hacerlo este año. 'El Ayuntamiento se ha negado a pagar los 18.000 euros que le costaba al pastor desviar su rebaño para cruzar Madrid', dice Nieto.

'Las cañadas son un patrimonio importantísimo del país y la sociedad ya se ha concienciado de que debe preservarlo. Lo importante es que ya se ha iniciado la recuperación y ahora hay que mantener la continuidad de esas tareas', concluye Mangas.

Ley a favor, lentitud en contra

El urbanismo voraz ha engullido infinidad de tramos de las cañadas reales. Construcciones ilegales, tanto públicas como privadas, cortan el paso de las autopistas verdes

. Ecologistas en Acción afirma que la mejor manera de defender las cañadas, que son de dominio público como las orillas de los ríos y las playas, es hacer cumplir la Ley del Suelo y la de Vías Pecuarias para expulsar a los ocupantes ilegales. Pero los obstáculos burocráticos son muchos y la lentitud está servida. Si la Administración no llega a un acuerdo con el invasor, debe recurrir a los tribunales para expulsarle y la sentencia tarda en llegar. Si llega.

Cuando la ocupación de la cañada es ya irreversible no queda más remedio que buscar soluciones más flexibles, rutas alternativas o circunvalaciones, para que el ganado rodee los cascos urbanos o los obstáculos que encuentre. En cuanto a las carreteras, los ecologistas afirman que en muchos casos bastaría con contruir túneles para facilitar el paso de los rebaños y reducir los atropellos tanto de ovejas como de animales silvestres en peligro de extinción, como el lince o el lobo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de octubre de 2002

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