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OPINIÓN DEL LECTOR

Benimamet

El pasado mes de Abril se iniciaron las obras de reurbanización del llamado casco antiguo o histórico de nuestra localidad. Se han hecho nuevas aceras (aunque las anteriores eran de hace unos tres o cuatro años) y se ha cambiado el pavimento de la calzada sustituyéndolo por baldosas y ambas están casi a un mismo nivel, lo que a mí particularmente me parece bien, pues desde hace mucho tiempo he defendido que era la mejor forma de eliminar barreras (piensen en carritos de niños, de minusválidos, personas de edad, etc.).

Pero como por arte de magia (o mejor diría por exceso de presupuesto quizás) han crecido sobre estas nuevas aceras unos bolardos, aproximadamente cada metro y medio; todas las aceras de las calles reurbanizadas hasta hoy tienen multitud de estos bolardos, pero... muchos, muchos. Y aquí es donde los vecinos se preguntan si esto será un castigo, ya que no pueden aparcar en sus calles, en las que pueden si acercan el coche a la acera se rallan las puertas o se abollan el coche al hacer maniobras para aparcar o salir, no se puede salir por el lado de la acera a un mismo tiempo el pasajero de delante y el de detrás, etcétera.

Estos bolardos (¿decorativos o... que?) suelen derribarse con facilidad, incluso antes de terminar de urbanizar un tramo de calle, y quedan sobresaliendo los tornillos que los sujetan lo que ha provocado a varias personas caídas importantes, pues no se distinguen fácilmente y mucho menos cuando anochece.

Además de los repetidos bolardos, para cerrar algunas plazas y calles que se han considerado peatonales, se han colocado unos grandes maceteros, lo que a buen seguro impedirá en muchos lugares el acceso de vehículos públicos como ambulancias y bomberos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de octubre de 2002