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Los vecinos de la zona de Los Ángeles denuncian al Ayuntamiento de Castelldefels por desatención

Los afectados por el aguacero viven en medio de los escombros arrastrados por el temporal

Los vecinos de la urbanización de Los Ángeles, en el municipio de Castelldefels (Baix Llobregat), presentaron ayer una queja ante el Ayuntamiento porque se sienten desatendidos por la Administración local tras el temporal del pasado miércoles y por la falta de celeridad con que las autoridades han afrontado el problema de las inundaciones de casas. El día a día se ha hecho de lo más complicado para una treintena de familias de la comunidad que tras el temporal se ven obligadas a vivir en una urbanización rodeada de escombros y donde el aire se hace irrespirable.

Los vecinos de las plantas altas, cuyas viviendas no se inundaron, se sienten desamparados y abandonados por la Administración porque no les ofrece un alojamiento como al resto de los afectados. 'Los servicios sociales nos han dicho que nos busquemos la vida', asegura Jordi López.

Casado y con un hijo de 20 meses, Jordi López se vio obligado a pasar la noche del jueves en su piso, situado en una tercera planta. El acceso a la vivienda se convierte en el primer obstáculo de un camino dantesco hacia su hogar. El perímetro de la urbanización, un recinto cerrado de unos 3.000 metros cuadrados con zona comunitaria, es un lodazal después de haberse retirado el agua, pero la lluvia arrastró no sólo barro, sino todo tipo de basuras. 'Tenemos que ir pisando todo tipo de porquería, hasta gusanos, larvas y ratas, y el olor a alcantarilla es increíble'.

Desde el jueves, los vecinos esperan a los servicios de limpieza del Ayuntamiento, que se ha comprometido a costear la limpieza de la parte externa de los apartamentos y el interior de las viviendas en caso de que los servicios sociales determinen que tal ayuda es necesaria. Sin embargo, ayer por la mañana los servicios de limpieza brillaban por su ausencia. 'Llegaron dos chicos enviados por el Ayuntamiento y se pusieron a limpiar la pista de tenis de la zona comunitaria, cuando hay otras cosas prioritarias, como los pisos', señala López.

Este afectado describe su comunidad de viviendas como 'un foco de infecciones' al que no se atreve ni a acercar a su hijo pequeño, que la noche del temporal, el pasado miércoles, tuvo que ser evacuado por la Cruz Roja en una lancha neumática prestada por uno de sus vecinos. 'La Policía Local no se presentó hasta las once de la mañana, cuando los pisos bajos ya estaban inundados desde las cuatro de la madrugada', señala.

Susana es otra vecina de la tercera planta que el jueves pudo entrar en su vivienda y pasar la noche en ella, pese a que en su caso había entrado agua por el tejado y tiene numerosas filtraciones. El olor a humedad no le deja dormir y se desespera sólo de pensar que tiene que pasar un día más en esas condiciones. 'Voy a coger las maletas para irme el fin de semana a casa de mis padres', aseguraba ayer.

Le han confirmado que hasta el lunes no se empezará a limpiar la zona a fondo pese que la situación es insostenible para las familias, muchas de ellas con hijos pequeños y obligadas a vivir en esas condiciones. 'Estamos rodeados de mierda por todas partes', dice Susana.

La situación es peor para las 10 familias que vivían en las plantas bajas de la comunidad de Los Ángeles, ya que en menos de un mes han sufrido dos inundaciones en sus pisos. Sus viviendas son inaccesibles y han tenido que pasar dos noches en el polideportivo municipal. Desde ayer están alojados en el hotel Rey Don Jaime de Castelldefels, cuyo coste -alojamiento más desayuno- sufraga el municipio. Pero para los afectados ésta es una medida insuficiente teniendo en cuenta que la primera oferta del Ayuntamiento fue alojarlos en pisos de alquiler.

Ana Baquedano, que espera un hijo para dentro de tres meses, asegura que la situación es 'patética'. Recuerda que hace menos de un mes de las últimas inundaciones y que nadie había ido a las viviendas a arreglarlas cuando de nuevo ha ocurrido lo mismo. 'Se ha acabado de destrozar lo poco que quedaba', se queja. Baquedano critica la falta de ayuda de la Administración local: 'No han traído ropa para todos y hemos tenido que dejarnos dinero entre los vecinos para comprar ropa o tomar algo caliente. No sabemos nada de soluciones'.

Los vecinos aseguran que una vez que se hayan arreglado las viviendas se unirán para exigir al Ayuntamiento y a la Generalitat que tomen medidas ante la falta de colectores de la zona y corrijan el trazado de la autopista C-32, que constituye una barrera que hace que se acumule agua en la zona.

Cosecha perdida

El Baix Llobregat es la huerta del área metropolitana de Barcelona. Sus verduras y hortalizas abastecen la mayoría de los mercados barceloneses. El sindicato agrario Unió de Pagesos (UP) afirma que las últimas inundaciones han arruinado completamente la cosecha de invierno y cifra inicialmente en seis millones de euros las pérdidas sufridas por los agricultores, en una zona de más de 2.000 hectáreas.El dirigente comarcal de UP Miquel Reverté asegura que 'el desastre es mucho mayor que el de las inundaciones de 1988' y que se ha perdido toda la cosecha que debía recolectarse a finales de noviembre. A los agricultores afectados sólo les queda esperar la próxima cosecha, ya en la primavera.Según UP, los cultivos de Gavà, con unas 600 hectáreas de huerta, han sido los más afectados, con pérdidas del 100%.En el municipio de Viladecans se ha malogrado el 90% de las cosechas y en el término de El Prat de Llobregat han quedado anegadas y destruidas 800 hectáreas de huerta.Reverté añade: 'En total calculamos que más de 2.000 hectáreas de huerta han quedado completamente inundadas y ahora tendremos que esperar por lo menos tres semanas para poder plantar otra cosecha'. Reverté denuncia también que algunos campos de cultivo han recibido un aluvión de escombros y residuos que se han desprendido del vertedero del Garraf. El director general de Producción Agraria, Xavier Coll, tenía previsto ayer reunirse con los payeses afectados y los responsables de las cooperativas agrarias del Baix Llobregat para hacer una primera evaluación de los daños.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de octubre de 2002

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