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Crónica:Liga de Campeones | FÚTBOL

El Barça mete la directa en Estambul

Kluivert y Luis Enrique plasmaron la superioridad y el excelente juego del equipo azulgrana

El Barça dio ayer una zancada de gigante en la Liga de Campeones. La noche en Estambul fue perfecta. Los azulgrana mantuvieron su racha de buen juego y frustraron al Galatasaray, que se vio impotente para vengar la derrota de marzo pasado, cuando estaba en liza el pase a cuartos. Kluivert, reconciliado ya definitivamente con el gol, marcó en la primera mitad y Luis Enrique el segundo al principio de la segunda, justo cuando Hasan Sas, la estrella turca que había empezado como suplente, saltó al campo para lograr la reacción de su equipo. Fue inútil. El Barça está lanzado: ayer jugó un partido espléndido, suma ya cuatro victorias consecutivas y ya manda con claridad en su grupo europeo. No se olvidarán fácilmente del asturiano en el Ali Sami Yen: goleó en marzo pasado y ayer también. Fue su sexto gol en cinco encuentros y el que hace cien desde que viste la camiseta azulgrana.

GALATASARAY 0| BARCELONA 2

Galatasaray: Mondragón; Sarr (Hasan Sas, m.46), Bulent Korkmaz, Sergio Almaguer, Hakan Unsal; Umit Davala, Batista, Felipe, Ergun (Umit Karan, m.78); Arif y Christian (Suat, m.70). Barcelona: Víctor Valdés; Puyol, Frank de Boer, Navarro; Mendieta, Xavi (Gabri, m.74), Cocu, Motta; Luis Enrique, Saviola (Geovanni, m.83); y Kluivert (Gerard,m.90). Goles: 0-1. M.27. Kluivert, de tiro cruzado tras recoger un rechace en corto de Bulent en un centro de Motta. 0-2. M.56. Luis Enrique se anticipa a Mondragón y remata de cabeza un saque de esquina botado por Motta desde la derecha. Árbitro: Domenico Mesina (Italia). Mostró tarjeta amarilla a Kluivert, Gabri y Luis Enrique. Lleno absoluto en el estadio Ali Sami Yen, unos 22.000 espectadores.

 

Van Gaal se fue feliz de Estambul. Europa ha empezado bien este año, lejos de la pesadilla inicial de su primera época. Está claro que el Barça funciona y sabe que ganando los dos partidos que quedan en casa tendrá el pase para la próxima liguilla en el bolsillo. Una victoria, el próximo martes en Moscú, sería casi definitiva. El Barça, que vivió de los dos hombres que anotaron en el derby, se acabó paseando por el estadio turco que vio, en el tramo final, como la grada se quedaba vacía. No hubo esta vez el menor sufrimiento. La defensa, con un atrevido Víctor Valdés, que se jugó en un par de ocasiones el físico, estuvo anoche perfecta.

 

La noche se le plantó muy pronto de cara. El Barça se dedicó primero a frenar las embestidas del Galasaray, empujado por el brasileño Felipe. Los azulgrana no encontraban huecos delante y apenas habían aparecido en un par de ocasiones aisladas. El partido fue al principio tan intenso como equilibrado. Pero los azulgrana tuvieron un minuto de lucidez que resultó definitivo. Corría el minuto 26 y el equipo hizo lo mejor que sabe hacer: coger la pelota y pasársela, tranquilamente y sin prisa, de punta a punta. Un rondo casi como los de antes. Una jugada deliciosa. El balón pasó por Xavi, Luis Enrique, Mendieta, Cocu y media alineación hasta que llegó a los pies de Motta que, desde la banda derecha, metió un centro preciso para que Kluivert se revolviera en el área, se escurriera de sus defensas y batiera a Mondragón. El Ali Sami Yen enmudeció. El Barça exhibió una eficacia letal y se metió medio partido en el bolsillo. El Galatasaray reaccionó, pero fue impotente ante un muro impecable.

 

El Barça pudo incluso engordar el marcador gracia a los contragolpes pero por tres veces se quedó a un palmo del gol. Primero falló Kluivert, que envió alto un centro, luego Luis Enrique y, por último Saviola que se escurrió como un pez entre todos los defensas para luego enviar alto. La noche pintaba perfecta. Van Gaal, que tiene una fe ciega en este equipo, no tocó nada, pero Terim se olvidó de los problemas "psíquicos", como él mismo definió, de Hasan Sas y le sustituyó por el lateral Sarr. Umit Davala, el centrocampista, se desplazó atrás. El Galatasaray puso entonces su esperanza en el héroe del último Mundial, pero la ilusión apenas duró un suspiro. Bajo forma de forma, sólo pudo hacer una cosa: probó un centro perfecto desde la banda derecha para Christian. El brasileño tuvo ahí el empate pero envió el balón fuera.

 

Justo lo contrario de lo que hizo el Barça. Los azulgrana, que siempre dieron la impresión de controlar el partido y que no dejaron de presionar en todo el encuentro, batieron un par de córners después. A Frank de Boer se le fue por poco. Pero Luis Enrique, que atraviesa una racha extraordinaria, cabeceó a placer. El 0-2 fue ya definitivo. Víctor Valdés se la jugó con dos internadas de Hakan Unsal y Umit Karan que precisaron asistencia médica. Van Gaal repitió los cambios que hizo ante el Espanyol y sustituyó a Xavi por Gabri, que se dedicó a perseguir a Hass. El centrocampista superó al canterazo en marzo pero ayer no pudo. Estuvo invisible. Giovanni, que relevó a Saviola al final, pudo incluso lograr la goleada final. Pero la hora de la venganza, como decía una pancarta de la grada, no llegó.

 

El Ali Sami Yen se quedó sin voz y el Barça voló a Barcelona con tres puntos más en el bolsillo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de septiembre de 2002