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Entrevista:DIEGO GALÁN | Ex director del Festival donostiarra | FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE SAN SEBASTIÁN

'Éste es mi último año en el equipo de dirección del festival'

Después de trece años vinculado al Festival Internacional de Cine de San Sebastián, tres como asesor y diez como director, Diego Galán (Tánger, 1946) pasó el testigo de director a Mikel Olaciregui la pasada edición, aunque continuó en el Comité de Dirección. Ahora, asegura que éste es su último año en el equipo. Tras hacerse cargo de los actos conmemorativos del medio siglo de vida del certamen y de la elaboración del libro de fotos 50 años de rodaje, anuncia que en lo sucesivo sólo será 'amigo' del festival.

Pregunta. ¿El título del libro, 50 años de rodaje, se refiere a películas o también al festival? ¿No está todavía consolidado?

Respuesta. A películas y al propio festival. Nunca se llega a la meta en un festival de cine. Todo es rodaje, preparación y aprendizaje.

'Siempre habrá un público que se niegue a que los demás expresen lo que piensan'

P. ¿Cuál ha sido para usted el mejor momento del festival?

R. Para mí, el momento fue cuando vino Bette Davis, en 1989. Fue el más brillante, sin que ello signifique que no haya otros momentos igualmente fuertes.

P. ¿Y el peor?

R. El año 75, cuando la gente no vino al festival en protesta por los fusilamientos autorizados por Franco. Hubo un boicot internacional. En el 77, por contra, vino un montón de gente al festival, como Buñuel o Bertolucci, en apoyo a la democracia.

P. Elija una foto.

R. Bette Davis. Bueno, por fotos, hay tantas... Me gusta muchísimo la de Audrey Hepburn entrando en el teatro [Victoria Eugenia] con una cara angelical, llena de alegría. Y, al lado, dos chicas vascas con cara de panoli mirando hacia arriba, imagino que los fuegos artificiales. Uno se pregunta cómo pueden mirar los fuegos artificiales cuando tienen al lado este bellezón.

P. ¿Cómo ha evolucionado el cine español en estos 50 años?

R. Como el país, todo ha evolucionado a la vez. El cine español hace 50 años era un cine dominado y amordazado por la censura, cosa que ahora no existe. Las dos películas que ganaron en el festival en el 53 tienen dos títulos bastante significativos: La guerra de Dios y Hay un camino a la derecha. Era un cine chato, pobre, aunque hubiese gente con talento. Era un cine confesional, militarista, facha, igual que el país. Y, al lado, también como era el país, había gente que proponía otro tipo de cosas, que quería renovar, y entonces también se hacía Bienvenido mister Marshall y esas películas de Bardem. El cambio es evidente.

P. ¿Las películas actuales son también reflejo del país?

R. Claro, siempre lo son.

P. ¿Y eso es bueno o malo?

R. Es inevitable. El propio festival de cine, como antes contaba, también ha sido un reflejo del país.

P. ¿Subsiste hoy algún tipo de censura para hacer cine?

R. Se habla de la censura económica y de la censura de televisión. Ahora todo cuesta mucho dinero y, si no te dan el dinero, es una manera de ejercer la censura.

P. ¿Los cineastas se autocensuran a la hora de elegir los temas de sus filmes o son arriesgados?

R. Creo que son arriesgados. Al menos, no conozco ningún caso de alguien que no está haciendo algo porque no se atreva.

P. ¿El público está preparado para ver toda clase de películas?

R. Hay públicos de todo tipo. Ahora en Méjico, con la película El crimen del padre Amaro, al actor lo quieren echar del país. Imagino que será el público religioso, católico. Aquí, no hace tantos años, se estrenaba Jesucristo Superstar y había señoras que rezaban el rosario de rodillas en la puerta del cine. Y, hace muchos más, cuando se estrenaba Gilda, tiraban botes de pintura contra la imagen de Rita Hayworth. Siempre habrá un público que se niegue a que los demás expresen lo que piensan. Irreversible es la historia de una violación minuciosamente descrita. Muchos críticos dijeron en Cannes que era una película nazi. Eso es una forma de censura también. Pero, vamos, el público creo que está preparado para todo. Lo que ocurre es que la mayoría normalmente prefiere Operación Triunfo.

P. ¿Cómo ha cambiado la forma en que la gente de a pie vive el festival?

R. El festival fue durante muchos años un poco elitista, por el propio Victoria Eugenia, que exigía una forma de vestir determinada, cosa absurda, y porque no había muchas más salas. Cuando comenzamos a hacer lo del Velódromo y movidas populares, a las que se sumaron más salas en la ciudad, el público lo agradeció respondiendo con entusiasmo a las convocatorias del festival. Ahora con el Kursaal, que ha democratizado la entrada porque tiene más capacidad y no hay exigencia de vestuario, la gente responde. El festival es para la ciudad uno de los acontecimientos más importantes del año.

P. ¿Existe aún cierta lucha política entre Madrid y Euskadi por la dirección del certamen?

R. Al principio, y durante bastantes años, la hubo. Ahora son cuatro instituciones las que rigen el festival, cada una de un partido. El director se consensúa entre las cuatro. Desde hace ya algunos años se trabaja con una total libertad respecto a los políticos, quizá porque son cuatro instituciones y de distintos partidos.

P. Un diario ha publicado que no se resiste a seguir dirigiendo el festival 'desde la sombra'.

R. Esa es una crónica maligna, perniciosa, de un anónimo que dice que eso se lo ha contado alguien del festival. Yo me quedé porque Mikel Olaciregui impuso para aceptar el cargo de director que no se fuera ningún miembro del equipo de dirección, y este año es mi último año, ya se acabó. Me he encargado de todo lo que es el 50 aniversario y, en cuanto termine el último acto, yo he terminado mi labor.

P. ¿Pero seguirá vinculado de alguna manera al festival?

R. Como amigo. Siempre seré amigo de mis amigos. No es verdad lo publicado. No me hubiera ido si hubiera querido dirigir. Nadie quería que me fuera.

P. ¿Podría seguir quizá en el comité de selección?

R. Eso ya se verá, pero, en principio, no.

P. ¿Sus planes para el futuro?

R. Estaba escribiendo una biografía sobre Pilar Miró, tarea que interrumpí para elaborar 50 años de rodaje y preparar este aniversario. En cuanto termine todo, retomaré ese tema en exclusiva.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de septiembre de 2002