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ENTREVISTA

'Esta edición se vuelca en el cine de autor'

El director del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, Mikel Olaciregui (Pasaia, Guipúzcoa, 1956), equipara la sensación que tiene ante el certamen con la que experimenta ante la montaña rusa. Va 'subiendo, subiendo', es decir, preparando la cita. Entonces, llega un momento, hoy, primer día de la 50ª edición de la muestra, que empieza a 'bajar y bajar', y piensa aquello de 'que sea lo que...'.

Pregunta. ¿Cómo califica el contenido de esta 50ª edición?

Respuesta. Con unas 220 películas y más de 600 pases, el contenido es muy variado y se ha tratado de equilibrar, de buscar esa oferta plural que el festival tiene que tener.

P. Ojeando las películas de la Sección Oficial, la primera impresión es que en esta edición predominará el cine de autor. ¿Es así?

'Un festival tiene que servir a la industria, pero también descubrir nuevos valores'

R. Como decía el eslogan de una conocida entidad de gestión, creo que todas las películas son de autor. Pero sí, estamos ante una edición en la que, tanto en la oficial como en otras secciones, el director tiene una importancia fundamental, lo que no quiere decir que las películas no vengan acompañadas por los actores y actrices. Sí, hablamos, por ejemplo, de la película de Neil Jordan El buen ladrón, aunque el protagonista sea Nick Nolte, quien, por cierto, no viene finalmente al festival porque está pendiente de juicio por conducir borracho. Sí, es cierto, esta edición se vuelca en el cine de autor.

P. El festival celebra sus bodas de oro. ¿Cuál es el balance y qué retos se plantea para el futuro?

R. El reto ahora mismo es sacar esta edición adelante. El balance es que el festival, a pesar de todos los avatares sociales y políticos y de sus crisis internas, queda como algo muy importante. Queda como un patrimonio que te sientes orgulloso de representar en este momento. Orgulloso y, a la vez, abrumado por la responsabilidad que supone representar un certamen por el que han pasado personas tan importantes como el director Howard Hawks o la actriz Bette Davis.

P. Es su segundo año como director. ¿Pesa aún la figura de su antecesor, Diego Galán?

R. No, no pesa en absoluto, todo lo contrario. Diego ha sido, aparte de consejero, amigo y maestro. Además, yo puse como condición para aceptar el cargo que todo el equipo de dirección continuara.

P. Un periódico ha publicado que Galán sigue dirigiendo 'en la sombra'.

R. Ese tema prefiero ni comentarlo. Lo que digo de Diego y del resto del equipo lo digo sinceramente.

P. ¿Qué hay de cierto en que el festival rechazó 'por lenta' la película de José Luis Garci Historia de un beso, como también se ha publicado?

R. Por lenta, desde luego, no. Hay de cierto que el festival vio la película de Garci y no la consideró oportuna para la selección. Pero, como he dicho muchas veces, sólo hablamos de las películas seleccionadas. Hay otras muchas películas, además de la de Garci, que no han sido elegidas, y eso no las hace ni mejores ni peores. Seleccionamos lo que en un momento dado nos parece mejor para el festival y para las propias películas.

P. ¿Se barajó asimismo la posible selección de 800 balas, de Álex de la Iglesia?

R. Sí, pero la película no estuvo terminada a tiempo para el proceso de selección y no se pudo ver. Ha sido un filme con una posproducción complicada y delicada. Estará lista en breve, porque, si no me equivoco, va a estar en el Festival de Sitges, pero Álex de la Iglesia no quiso correr para terminar la película.

P. ¿Sería un buen regalo de 50º cumpleaños que el fallo del jurado, a diferencia por ejemplo del año pasado, fuera compartido por los críticos?

R. Eso siempre es un deseo. Sobre todo porque la decisión del jurado sólo es 'buena' cuando coincide con la opinión de la prensa. Sería bueno y bonito.

P. El director Francis Ford Coppola va a recibir el premio especial de los 50 años del festival. ¿Por qué ha sido él el elegido?

R. Hay más de una razón. En primer lugar, un motivo de orgullo para el festival, y es que Coppola recibió el primer premio internacional de su carrera en este certamen. Fue en 1969, cuando ganó la Concha de Oro por The rain people. Nos sentimos muy orgullosos de haber 'descubierto' un valor como Coppola.

P. ¿Y además?

R. Además, será el galardonado porque representa el deseo de este festival de presentar el trabajo de directores ya consagrados, pero, al mismo tiempo, impulsar a los directores que están empezando su andadura. Un festival tiene que servir un poco a la industria, pero también ha de valer para descubrir nuevos valores. Para que el cine y la narración avancen hay que descubrir esos nuevos valores.

P. ¿Qué artista le hubiera gustado tener en estas bodas de oro?

R. Me hubiese gustado que volviera Kirk Douglas, pero está muy mayor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de septiembre de 2002